El nacimiento de un placer

El nacimiento de un placer
Vuelta Abajo, principal zona tabacalera de Cuba.

Historia del tabaco y retrato del verde follaje que se convertirá en humo.

De semillas extremadamente pequeñas y muy numerosas (contenidas en una cápsula bífica) nace la planta del tabaco, que tiene un tallo recto y hojas anchas alternas que brotan de un tallo central y puede alcanzar una altura cercana a los dos metros.

Para la elaboración de un buen puro se utilizan hojas de dos plantas de tabaco, llamadas Criolla y Corojo.

La planta Criolla se conoce como de “tabaco al sol” por ser cultivada al aire libre y recibir apaciblemente las caricias del sol cubano. Las hojas reciben distintas designaciones de acuerdo a su altura en la planta e identifican sus características.

Las que se ubican en la parte alta de la planta se denominan “Ligero” y son las hojas que entregan fortaleza al sabor del puro; las que se encuentran en el centro se llaman “Seco” y aportan el aroma; finalmente, las llamadas “Volado” están en la parte más baja de la planta y le suman la combustibilidad al cigarro.

Planta CorojoEntre el Seco y el Volado se alojan las que se utilizarán para el capote, reservando las otras tres para la tripa (que es quien atesora el sabor y aroma de un puro). Cada Criolla puede producir entre siete y ocho pares de hojas.

Por su parte, la planta Corojo se conoce como de “tabaco tapado” por ser cultivada bajo telas que filtran la luz del sol y retienen su calor, desarrollando hojas más finas que sirven sólo para la capa del puro y lo visten con su delicadeza y suavidad, aunque no aportan aroma ni sabor. El costo de producción de estas plantas es más elevado que el de las Criollas.

Esta planta fue desarrollada en 1930 por Diego Rodríguez. El nombre de Corojo proviene de la vega Santa Inés del Corojo, en la región de Vuelta Abajo, donde Don Diego había nacido.

Las hojas de esta planta se distinguen dividiendo su altura en el tallo en seis partes, y van de arriba hasta abajo llamándose “Coronas”, “Centro Gordo”, “Centro Fino”, “Centro Ligero”, “Uno y Medio”, y “Libre de Pie”. Puede producir entre ocho y nueve pares de hojas, que luego seran catalogadas en siete colores o tonalidades principales que desarrollan y que van del Claro al Maduro.

Si alguna vez viaja a Cuba y se pasea por la zona de Vuelta Abajo, toma una hoja del Corojo y otras cuatro del Criollo, no piense que enrollándolas cuidadosamente podrá salir fumando un buen puro. Conocer la planta del tabaco y sus hojas es el primer paso para llegar a disfrutar de un exquisito puro.

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