Teletrabajo en cuarentena

Teletrabajo en cuarentena
Cambiar significa que debemos aceptar y admitir que no tenemos el control y que no sabemos.

Se llevan años desarrollando e implementando prácticas de Trabajo Flexible, Home Office y Teletrabajo. Obligados por la cuarentena naturalizamos la videoconferencia e instantáneamente ejecutamos proyectos de transformación digital sin siquiera planificarlo.

Javier Queimaliños, director de Knowledge de BTR Consulting, afirmó que: “El desgaste físico y mental, el encierro y la incertidumbre hacen del «factor humano» una cuestión determinante a la hora de evaluar cómo evolucionó desde el 20 de marzo la nueva normalidad laboral-digital”.

Por esta razón nos preguntamos en este momento: ¿se puede ser improductivo? Todos necesitamos algo de motivación, porque cambiar significa que debemos aceptar y admitir que no tenemos el control y que no sabemos. Por lo que frenar en lugar de acelerar, hacer una pausa, con apertura y voluntad de cambio es muy difícil.

Una alternativa para practicar es la de ‘No hacer’ o ‘Hacer menos’, cuando sea necesario:

  • Tu tiempo: Permitite hacer nada, literalmente perder el tiempo.
  • Tus pensamientos: Deja que tu mente divague. Cuando vayas a caminar no escuches música o podcasts. Dejá volar tu mente.
  • Tus relaciones: Si necesitás descanso de vincularte con otros, hacelo.

Cuando relajás la demanda de tu tiempo, tus pensamientos y tus relaciones estás disminuyendo la velocidad y dando espacio para que surjan los sentimientos.

En contrapartida, “muchas organizaciones ante el temor a las pérdidas de productividad, junto con la disminución de ingresos, se han visto seducidas por aumentar los esfuerzos de supervisión de sus colaboradores y empleados. Monitorear el trabajo podría ser una amenaza que erosione la confianza entre empleadores y empleados, si no se respeta al máximo la privacidad”, afirmó el especialista de BTR Consulting.

Por lo que es imperioso tener en cuenta:

  • Elegir cuidadosamente los parámetros de medición: asegurarse de que lo que se mide es relevante y necesario. Participar a todas las partes interesadas pertinentes.
  • Ser transparente sobre lo que se está monitoreando y por qué: comunicarse abierta y honestamente con los colaboradores, decirles lo que se está monitoreando y por qué; compartir los resultados.
  • Ofrecer premios así como castigos: las mediciones tienen que pensarse como una herramienta, que debería ir acompañada de “premios” para motivar y “castigos” para desalentar las ineficiencias.
  • Los buenos colaboradores no siempre hacen muy buenos trabajos: asegurarse que los líderes hablen con sus colaboradores. Centrarse en soluciones creativas, no en amenazas.
  • Disminuir la vigilancia progresivamente cuando y donde se pueda: tener presente que los empleados son el activo más valioso de la organización.

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