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¿Es peligrosa la web 2.0?Community & Spokerperson Manager de Panda Security 07 de Noviembre de 2007
Desde hace algún tiempo están surgiendo comentarios acerca de la supuesta peligrosidad de la Web 2.0. La nueva manera de disfrutar Internet y las herramientas que hacen posible una nueva colaboración entre los usuarios ha hecho que se vea en ellas la posibilidad de nuevos sistemas de infección. La realidad es bien distinta, simplemente el malware está aprovechando estos nuevos canales para propagarse más rápidamente. Las infecciones siguen estando en páginas web. Los antivirus tienen sistemas de detección de códigos maliciosos descargados por Internet, y se puede proteger igual a un sistema si el código malicioso proviene de un disquete o de un blog Los antivirus están preparados para las dos situaciones. La web 2.0 no es una cuestión técnica, sino sociológica, y allí los sistemas informáticos antivirus no tienen mucho que decidir. No se trata de una revolución tecnológica sino una revolución social. Lo mismo pasa con el nuevo malware al que deben enfrentarse los usuarios. Básicamente, es exactamente el mismo de hace cinco años. Algún cambio se ha producido, como la profusión de packers, pero la base de funcionamiento del malware no ha evolucionado demasiado desde en año 2000. ¿Cuál es el problema entonces de la web 2.0? Que la misma revolución social que supone el nuevo uso de Internet ha hecho que los códigos maliciosos sean más fáciles de generar que nunca, llegando a contarse por miles diariamente. PandaLabs ha llegado a enfrentarse con 10.000 códigos maliciosos en un solo día, lo que supone uno cada 5 segundos. La realidad es la cantidad de código, no la manera de distribuirlo ni los nuevos usos que se hacen de ellos. Hace unos años se produjo la famosa burbuja de las “puntocom”, la cual nunca estuvo relacionada con un aumento de códigos maliciosos, ni siquiera su desplome. Se sabía que era una nueva forma de usar la Red, simplemente. Sin embargo, ante este nuevo uso, sí que aparecen agoreros. Las interpretaciones de esta conducta apocalíptica deben recaer más en los sociólogos que en los técnicos, ya que, como he señalado anteriormente, no existen grandes variaciones en las técnicas de propagación del malware. Quizá pueda adivinarse con los miedos al uso de la nueva web es algún desconcierto por parte de los poderosos ante el control de la Red y el miedo a que “la plebe” tenga acceso al conocimiento y la información. La divulgación del conocimiento del hombre ha tenido varios momentos de inflexión muy importantes: la invención de la imprenta, radio, televisión, Internet… Cada uno de estos avances ha causado preocupación (cuando no temor) entre determinados sectores de la población, llegando incluso a tachar de “demoníacos” los nuevos inventos. En los albores de este siglo se pensaba que Internet iba a ser la solución definitiva para que el conocimiento alcanzado por la humanidad estuviera a disposición de todo el mundo. Bueno, de todo el mundo que tuviera conexión a Internet, por supuesto. Sin embargo, el conocimiento puesto en Internet era un fiel seguidor del enciclopedismo. Se trataba de poner a disposición de mucha gente numerosos conocimientos, pero desgraciadamente muy pocos tenían acceso a ellos. El despotismo ilustrado en Internet se implantó hasta que el propio pueblo (los usuarios) produjo una nueva Revolución Francesa, pero en este caso basada en Blogs, sistemas wiki y colaboracionismo. Esta nueva revolución es la web 2.0, y no tiene más peligro que el acceso general a la información, el compartirla y explotarla. Si cada uno de los usuarios de la web 2.0 puede aportar su granito de arena compartiendo lo que saben y lo que experimentan, ¿por qué no hacer lo mismo con los códigos maliciosos? Para ello basta con un sistema inteligente en cada ordenador, capaz de detectar actuaciones sospechosas, y que pueda enviarlo a un centro de proceso común, que retroalimente a los sistemas inteligentes de nuevo. Así podremos tener una gran web 2.0 en lugar de grandes cantidades de malware 2.0. ![]()
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