El principal beneficio del teletrabajo viene del ahorro en los gastos del inmueble así como de los servicios del mismo (energía, limpieza, mobiliario, etcétera). Esto ayuda a los negocios, especialmente a las pequeñas y medianas empresas (Pymes), ya que no es necesario tener espacios de trabajo para toda una plantilla laboral.
Además, el teletrabajo ayuda a las empresas a cumplir con su responsabilidad ambiental al hacer que se emitan menos contaminantes por los desplazamientos de su personal. Y una de las mayores ventajas es el aumento de la productividad, ya que se ha demostrado que las personas en este esquema trabajan más. A través de esta práctica los empleados pueden mejorar su calidad de vida y tener una mayor flexibilidad de horarios al poder organizar de una mejor forma sus tiempos de trabajo.
En cuanto a las empresas e industrias que pueden implementar el teletrabajo se puede decir que prácticamente en todas hay áreas de oportunidad. Algunos ejemplos al día de hoy son las organizaciones de ventas, representantes médicos, empresas de servicios, despachos especializados, instituciones financieras y gobierno.
También está el caso de las instituciones educativas cuyos alumnos son jóvenes acostumbrados al mensajero electrónico, a compartir archivos en red, a las redes sociales. Es muy lógico que cuando ellos entren a la vida productiva, quieran contar con herramientas a las que puedan acceder desde cualquier lugar y en cualquier momento, pero siempre de forma segura.
“El teletrabajo es para todo tipo de empresas, no importando su giro o tamaño. Realmente es una estrategia que les ayuda a mejorar su competitividad si cumplen con dos elementos prioritarios: primero, garantizar la conectividad desde cualquier sitio y, segundo, implementar sistemas de acceso remoto seguro y políticas de seguridad estrictas que permitan que las redes estén libres de riesgos y siempre disponibles”, concluyó Melgoza.