McAfee reveló los descubrimientos de una nueva investigación que revelan que el spam no es solamente una molestia, sino que además, daña el medio ambiente y contribuye de manera sustancial a las emisiones de gas invernadero (GHG).
En el estudio “Carbon Footprint of Spam” de McAfee, los investigadores del cambio climático ICF y expertos en spam calcularon a nivel mundial la energía utilizada para transmitir, procesar y filtrar el spam, obteniendo un resultado total de 33.000 millones de kilowatt-hora (kWh), o 33 terawatts por hora (TWh). Esta cifra equivale a la electricidad que se utiliza en 2,4 millones de hogares, con las mismas emisiones de gas invernadero de 3,1 millones de automóviles de pasajeros que utilizan 2.000 millones de galones de gasolina.
“Mientras el mundo enfrenta el creciente problema del cambio climático, este estudio destaca que el spam tiene un enorme impacto financiero, personal y ambiental en los negocios y las personas”, señaló Jeff Green, vicepresidente senior de desarrollo de productos y de McAfee Avert Labs. “Detener el spam en su origen, además de invertir en tecnología de punta para filtrar el spam, permitirá ahorrar tiempo y dinero y contribuirá al cuidado del planeta al reducir las emisiones de carbono”.
A fines de 2008, McColo, una importante fuente de spam en línea, fue eliminada de Internet y el volumen del spam disminuyó en un 70% a nivel mundial. La energía ahorrada antes de que esta fuente de spam reconstruyera su capacidad de envío, fue equivalente a sacar de circulación a 2,2 millones de automóviles ese día, lo que comprueba la magnitud del impacto de los 62 millones de millones de mensajes spam que se envían cada año.