¿Qué dice la ciencia sobre la felicidad laboral?

¿Qué dice la ciencia sobre la felicidad laboral?
Podemos decidir qué debemos hacer para que la situación que se transita sea un poco más feliz.Lina de Giglio, autora del libro “Ser feliz en el trabajo”

En los últimos diez años el tema de la felicidad, que había sido indagado por poetas y filósofos, pasó a ser tema de interés científico.

En los últimos diez años el tema de la felicidad, que había sido indagado por poetas y filósofos, pasó a ser tema de interés científico.

Es Martin Seligman, considerado el padre de la Psicología Positiva, quien decidió a abandonar el conocimiento del comportamiento humano solamente desde la comprensión de sus patologías y abordó por primera vez una investigación acerca de cómo impactan las emociones positivas en la vida de una persona, incluyendo tanto la vida personal como profesional.

Seligman vuelca conclusiones en su libro “La auténtica felicidad”, en el cual destaca tres aspectos que se hallan entrelazados dentro del mismo concepto, que no se excluyen entre sí pero que señalan diferentes niveles de profundidad sobre la misma. Seligman enuncia que podemos alcanzar:

  1. Una “vida placentera” buscando y alcanzando emociones positivas, centrada básicamente en placeres sensoriales y emocionales, aunque éstos son momentáneos y dependen de circunstancias externas. La vida placentera está vinculada a las metas sensoriales de corto plazo y no proporcionan mucho gozo en sí mismas luego de pasado el momento de placer que nos proporcionan.
  2. Una “buena vida”, producto de utilizar las fortalezas personales para obtener numerosas gratificaciones en los principales ámbitos de nuestra vida, aun cuando esto signifique alejarse momentáneamente de estados placenteros (por ejemplo, estudiar para rendir un examen final o realizar un trabajo contrarreloj que nos demande esfuerzo).
  3. Una “vida significativa”, que consiste en poner esa buena vida al servicio de los otros, de algo que nos trascienda personalmente encontrando un sentido superior a nuestra propia existencia.

Estos tres conceptos de felicidad representan tres niveles que se incluyen unos a otros y no hay que descartar ningún nivel: no se es más feliz o más trascendente privándonos de placeres sensoriales.

Las investigaciones demuestran que las personas que se declaran más satisfechas son aquellas que orientan su vida hacia los tres niveles de felicidad, haciendo hincapié especialmente en la buena vida y la vida significativa.

Generarnos mayor felicidad

Un tema a considerar es cuántos momentos felices somos capaces de generarnos en nuestra vida. Es trillada la frase “la vida se construye de a momentos” pero ¿hay alguna otra forma de construir la vida? Entonces, ¿cómo hacer para generar la mayor cantidad de momentos felices posibles?

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Tal Ben-Shahar, escritor y profesor de la Universidad de Harvard dedicado a la investigación sobre la felicidad, dice que uno de los secretos está en crear rituales que nos hagan más felices, pequeñas cosas cotidianas que estén siempre al alcance de nuestras acciones y en las cuales esté la voluntad deliberada de incrementar nuestros niveles de felicidad de manera deliberada y a conciencia.

Se trata de identificar acciones o momentos que nos brindan bienestar­ felicidad y darles un espacio permanente en nuestras rutinarias vidas. Estas pequeñas acciones van desde otorgarle más tiempo al desayuno hasta terminar un trabajo con un plus adicional. Implica generar voluntariamente esos momentos que nos hacen felices y que dependen de nuestra decisión, ya sea que organicemos una salida con amigos o decidamos quedarnos en casa a leer un libro.

Podemos decidir casi permanentemente qué debemos hacer para que la situación que se transita sea un poco más feliz. Son acciones que modifican el todo de manera inmediata y tienen un gran impacto sobre nuestro estado de bienestar interno. También son la clave para cambiar, en forma positiva la mayoría de las circunstancias de la vida.

Una persona feliz no es quien se encuentra en determinadas circuntancias, sino quien asume un conjunto definido de actitudes”, dijo Ben­Shahar.

La felicidad depende de la calidad de los pensamientos que tengamos, no de la cantidad de recursos materiales, la cantidad de hijos o la cantidad de diplomas. Cuando no nos sentimos felices, aunque nuestra lista de logros esté completa, debemos cambiar de actitud.

Este cambio de actitud, está relacionado con vincular el placer sensorial a un marco mayor: el de la buena vida o el de la vida trascendente, según postula Seligman. Está vinculado a elevar nuestra toma de conciencia sobre lo bueno que nos pasa y a la voluntad de seguir registrando estos momentos, siendo capaces de generar otros nuevos, todos los que nos sean posible.

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