Hoy nuestro canal estrena una NUEVA serie… (que fue estrenada hace más de un año en Estados Unidos). Lo que aparece entre paréntesis es eso que nunca dicen por televisión pero todos sabemos; al menos en América Latina.
La tecnología detrás de la pantalla plateada avanza de lo analógico a lo digital, evoluciona a 3D e incluso ya tiene presencia en los teléfonos móviles. Sin embargo, estos cambios no fueron acompañados por el negocio de los contenidos televisivos: series, principalmente.
Lo mismo que sucede con las productoras discográficas, que no encuentran el modelo para comercializar sus productos en el mundo globalizado del siglo 21, ya está pasando en Hollywood.
En el mercado local, las grandes cadenas televisivas norteamericanas integraron parte de los contenidos que producen en sus sitios Web. Hoy se pueden ver capítulos completos de las series que emiten estos canales a través de Internet, incluso en alta definición.
Pero los fanáticos que se encuentran fuera de los Estados Unidos no pueden acceder a esta programación, ya que su reproducción se encuentra bloqueada para los usuarios del extranjero.
Sin embargo, el ingenio popular siempre encuentra formas de evitar estas limitaciones. Descargas directas de series casi al mismo tiempo que se estrenan en Estados Unidos o a través -por ejemplo- de torrents o eMule entre otros P2P.
También se usan caminos alternativos para “engañar” a las grandes cadenas, como el uso de proxies para simular el acceso desde el país del norte aún cuando el usuario se encuentre a miles de kilómetros de allí.
Por ahora, el único consuelo que tienen los televidentes de Latinoamérica es que sus pares norteamericanos les sirven como beta testers de la nueva programación que lanzan las productoras; las series que fracasaron sólo le hicieron perder tiempo a ellos, mientras que a la región sólo llegan aquellas que tuvieron éxito.
Mientras las ganancias de Nokia caen en picada -cerca de un 40%- y la crisis obliga a sus accionistas a pensar en despedir a su CEO, Apple sigue intacta a pesar de los problemas evidentes del iPhone 4.
Desde la exclusión de la tecnología Adobe Flash en el dispositivo, que causara el enojo de usuarios y desarrolladores, pasando por la explosión del “Antenagate” que evidenció los problemas de perdida de señal del teléfono inteligente de Apple hasta la reiterada demora en el lanzamiento de la versión blanca del iPhone, la compañía de la manzanita viene protagonizando escándalos de proporciones globales.
Luz y sombras.
Sin embargo, la extraña fascinación del mercado en los productos de Apple tiene un protagonista excluyente: Steve Jobs.
El co-fundador de Apple encontró su estilo de vestimenta casual (jeans y camiseta negra) hace más de diez años, y luce este “uniforme” empresario en cada presentación que realiza la compañía.
También encontró el “idioma” perfecto para transmitir sus ideas, con muletillas reiteradas: “mere mortals” (los simples mortales), “boom!”, “un-believable” (in-creible), “huge” (descomunal), “wouldn’t it be [adjective]” (¿No sería [adjetivo]), “pretty cool, uh” (muy bueno ¿no?), “And One More Thing…” (y una cosa más…), entre otros.
Su “lenguaje” corporal emula (o quizás inspiró) a los pastores evangélicos; sus discursos y conferencias son eminentemente visuales y transmite y genera sentimientos más que vender productos. Incluso al presentar números y gráficos apela al costado emotivo más que al económico.
Sus puestas en escena reiteran siempre el mismo estilo, con fondos negros, proyector y sólo el gran Steve bajo las luces.
Hace muchos años, cuando Bill Gates y Steve Jobs competían por ser considerados los mejores lideres empresarios, se graficaba la diferencia de estilos con el siguiente ejemplo: paseaba Bill por las oficinas de desarrollo en Microsoft y, viendo a los programadores cansados, gritaba ¡quiera las 25.000 líneas de código para mañana a las ocho en punto!; por su parte Steve Jobs caminaba por las oficinas de desarrollo de Apple resolviendo el cubo de Rubik y, viendo a los programadores cansados, les invitaba una cerveza y se retiraba suspirando “que bueno sería tener esas 50.000 lineas de código para pasado mañana”… Los desarrolladores del Gigante de Redmond entregaban el trabajo a tiempo y caían desmayados, mientras que los de la manzanita lo entregaban al mismo tiempo y corrían a adular a Steve y luego seguían trabajando.
La fabricante finlandesa nunca tuvo un líder carismático y su perfil, más que bajo, siempre fue aburrido. Los problemas que experimenta su management son más de confianza que por comercializar productos malos.
De hecho, sus productos son excelentes, pero no son brillantes; les falta la iluminación seductora de un líder como Jobs que entusiasme y apasione al mercado, a sus accionistas, clientes y desarrolladores.
Para empezar, Olli-Pekka Kallasvuo podría buscarse un buen apodo.