La guerra de los Googlidos y los Microsofteanos

Publicado el 29 de Julio de 2009 | Sin Comentarios

Tiempo de lectura: 3 – 5 minutos

En los albores de la Web, Yahoo! se destacó como el primer directorio de sitios. No era un buscador propiamente dicho, sino que clasificaba y organizaba los sitios Web que encontraba y los incluía en su catálogo. Su mayor orgullo era que el directorio era realizado por humanos y no programas robots. Cada sitio era verificado por un empleado de Yahoo! para decidir en que categoría quedaba.

Desde que Netscape lanzó su primer navegador en 1994, Internet vivió un cambio cultural en los negocios relacionados con sus tecnologías. Aparecían (y morían) nuevos players todos los días y se acercaba la burbuja de las .com.

David Filo y Jerry Yang eran los “Chief Yahoo” jóvenes paradigmáticos de la nueva era. Generosos y abiertos a nuevas ideas, para finales de la década alojaron el emprendimiento de un pequeño motor de búsquedas desarrollado como concepto de laboratorio por Larry Page y Sergey Brin, llamado Google.

Obviamente los algoritmos de indexación desarrollados por los chicos de Google funcionaron (y funcionan) de maravillas; tanto que desbordaron la capacidad “prestada” por Yahoo! y comenzaron su propia granja de servidores para su ahora negocio, con modelo minimalista, e ingresos basados en la publicidad incorporada por su adquirida tecnología de “enlaces patrocinados”.

Eran tan buenas las relaciones entre Google y Yahoo! que durante mucho tiempo la búsqueda de Yahoo! era provista por Google.

Pero tras pincharse la burbuja, el mundo de Internet cayó en la realidad de que sus jugadores no eran los nuevos hippies tech sino sólo empresarios. Y entre empresas no hay amigos, hay aliados circunstanciales y adversarios.

En otro lado del mundo (no muy lejos del valle de las siliconas… perdón del silicio) una corporación que sólo conocía los elevadores ascendentes del éxito sin techo ni límites se consolidaba como el mayor productor de sistemas operativos de escritorio del mundo. Microsoft dominaba tanto el mundo empresario como el hogareño con sus diferentes versiones de Windows, sumadas a todas las aplicaciones de oficina, juegos y herramientas de desarrollo que fue lanzando al mercado global.

Sin embargo, su co fundador, CEO y principal driver, Bill Gates, aseguró -a pesar de tener que tragarse sus palabras- que Internet era, ante todo, una moda.

Eso obligó a Microsoft a demorar su ingreso al mundo de Internet, aunque en este caso, haber llegado último no fue un obstáculo para que tomara la delantera en cuanto a navegadores, sacando del mercado al pionero Netscape o lanzara su MSN Messenger (ahora Windows Live Messenger) eliminando a ICQ, el primer programa de mensajes instantáneos, o sea que en este caso SI mataron al mensajero.

Un segmento en el que Microsoft siempre tuvo problemas fue el de las búsquedas en la Web, con ensayos varios que fracasaron uno tras otro.

Hasta ahora.

Con el reciente lanzamiento de Bing, la estética y entrega de resultados promete convertirse en rival para Google, quien sabe que Microsoft comienza lentamente; sin prisa pero sin pausa, y como una topadora su recorrido hasta el objetivo propuesto, que en este caso tiene el blanco en las espaldas de Schmidt, Brin y Page.

Para exacerbar los ánimos, Google le moja la oreja al Gigante de Redmond, incursionando en sus dominios, lanzando un primer sistema operativo, simple y de objetivos limitados, pero que alerta a Microsoft sobre las intenciones de Google de dar batalla, devolviendo la pelota: si MS viene a pelear en buscadores, nosotros lo haremos en sistemas operativos.

A principios de año, Microsoft quiso comprar a Yahoo! sin alcanzar un acuerdo y obligando a su co fundador Jerry Yang a renunciar como CEO de la compañía. La nueva Directora Ejecutiva de Yahoo! no quiso cometer los errores de Yang y “virtualmente vendió” Yahoo! a Microsoft. En un mundo empresario que tiene menos de dos décadas de existencia, firmar un acuerdo por diez años es eso, vender en forma encubierta.

El otrora “padrino” de Google lo traiciona con su peor enemigo. Como en el caso de Shakespeare con sus Montescos y Capuletos, espero que alguien ponga en escena la opera (rock, seguramente) sobre la guerra de los Googlidos y los Microsofteanos.

En breve en sus carteleras (¿virtuales quizás?).

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Sun Microsystems “se vendió” a Oracle

Publicado el 20 de Abril de 2009 | Sin Comentarios

Tiempo de lectura: 2 – 2 minutos

Puede parecer que Sun Microsystems nos engañó, nos distrajo con las conversaciones que mantuvo con IBM mientras -por otro costado- negociaba con Oracle la venta de la compañía.

Lo cierto es que Sun “estaba de oferta” ya desde hace tiempo y todos en la industria lo sabían. Incluso el CEO de Intel, Paul Otellini, lo deslizó cuando se hicieron públicas las tratativas con IBM.

Pero una vez retirada la oferta del Gigante Azul, Sun entró en desesperación por la baja de sus acciones y -para evitar el efecto Yahoo!- concretó prácticamente en tres días la operación.

La incorporación de Sun a la “familia” Oracle tiene muchas ventajas para la compañía de Larry Ellison. Ahora le permite entregar una solución completa a sus clientes: hardware, sistema operativo, paquete de oficina y aplicaciones de negocios todo-en-uno; a pesar de la acidez estomacal que pueda producir esto en sus tradicionales asociados como HP, Dell o la propia IBM.

Además, con la compra Oracle neutraliza a MySQL como rival en el mundo de los motores de bases de datos, pudiendo incluso ofrecer sus aplicaciones a costos más reducidos si se opta por este motor en lugar de otros más onerosos como Microsoft SQL Server o el propio del oráculo.

Java y todas sus soluciones y servicios asociados (como GlassFish o NetBeans) son un bocado de caviar para integrar en sus aplicaciones de negocios, aunque -debo reconocer- todavía no imagino a ningún CIO diciendo “Por favor, me da un Oracle SPARC Enterprise Server, un Oracle Storage Array y diez Oracle Ultra Workstations”.

El tiempo dirá si las predicciones del oráculo brillan con el sol o si el calor de este último lo achicharra.

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Despidómetro 2009

Publicado el 19 de Enero de 2009 | Sin Comentarios

Tiempo de lectura: 2 – 2 minutos

El despidómetro no deja de subir y parece una tendencia difícil de frenar. La industria suma varias decenas de miles de trabajadores cesados confirmados, otros que están echando mientas usted lee esto y muchos más por venir. Es la primera línea de defensa corporativa: reducir costos por el lado más visible.

En este punto no se trata de aumentar los ingresos, el foco es la supervivencia empresaria. Algunas empresas, como Motorola, acompañan esta simple pero devastadora medida con cirugía mayor: extirpar el tumor antes de que aumente, y en este caso el eufemismo implica dividir la compañía, sacarse de encima aquello que no es rentable.

Otras, como Nortel, usan (o abusan, según se mire) las herramientas legales que les ofrece el sistema y -para evitar caer en bancarrota- solicitan la ayuda del tristemente famoso capítulo 11 del código de quiebras norteamericano. Este le otorga a las administraciones corporativas incompetentes una vía de escape y les permite reestructurar sus deudas y reorganizar la empresa bajo el amparo de las cortes judiciales. Esto les otorga además una ventaja de negocios irrazonable frente a sus competidores ya que operan protegidos por los tribunales.

Sin embargo, la reducción de costos nunca pasa por el salario y bonos de sus más altos ejecutivos. Por ejemplo Yahoo! -y aclaro que la compañía no está en quiebra- le acaba de otorgar a su nueva CEO, Carol Bartz, 19 millones de razones, que ya nadie le quitará, para tratar de salvar a la empresa; aunque si no logra sacarla del pozo, seguramente tendrá el magro consuelo que le dará el misero y sucio dinero que no compra la felicidad pero si pasajes y largas estadías con tequila y ron incluidos en cualquier isla del Caribe.

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