Publicado el 4 de Mayo de 2010 | Sin Comentarios
Tiempo de lectura: 3 – 4 minutos
Cuando parece que Steve Jobs nos ha sorprendido por última vez, inevitablemente saca un nuevo conejo de la galera; tiene esa habilidad innata de estirar los límites siempre un centímetro más -y en la dirección inesperada- sin que ya nadie se inmute.
El CEO y co-fundador de Apple arremete ahora contra uno de sus aliados históricos: Adobe. Por si alguien aún no conoce esta compañía, es la responsable del popular editor fotográfico Photoshop, entre otras aplicaciones asociadas con diseño, audio y video; el desarrollador del formato PDF y del programa Acrobat.
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Steve Jobs
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En las 1.685 palabras de la carta abierta “Thoughts on Flash” publicada en el sitio de Apple, Jobs da sus motivos para no admitir aplicaciones Flash, el entorno de desarrollo de rich media de Adobe, en sus dispositivos iPod, iPhone e iPad: “LOS PRODUCTOS FLASH SON 100% PROPIETARIOS”, mientras que los sistemas de Apple son abiertos, asegura. Incluso afirma: “sabemos de primera mano que Flash es la razón número uno por la que se producen fallas en nuestras Macs”.
Más adelante asegura que la tecnología Flash fue pensada para PCs con mouse y sin importar el consumo de energía, que es vital en dispositivos móviles, y además no es una tecnología segura.
Pero lo más importante para el ejecutivo es que los desarrolladores dependerían con Flash de herramientas de terceras partes y en Apple “no podemos estar a merced de un tercero que decida si -y cuándo- van a hacer que nuestras mejoras estén disponibles para nuestros desarrolladores”.
Su decisión es apoyar el estándar abierto HTML5 y negarle la entrada a sus dispositivos a la tecnología Flash.
Adobe, por su parte, acusa a Jobs de proteger de esta forma su ecosistema de negocios basado en la App Store.
Yo coincido con la visión de Adobe, es una decisión de negocios y no tecnológica. Los productos de Apple también son propietarios y el objetivo de Jobs es que los desarrolladores dependan de ellos y no de otros. Lo que hizo con la iTunes Store en el terreno de la música y de los videos lo quiere llevar ahora al mercado de las aplicaciones.
Tiene que ver también con el ingreso de Apple en el mercado de los anuncios publicitarios con su red iAd. Gran parte de la publicidad rich media está desarrollada en Flash y es comercializada por Google y con esta decisión dispara contra ambas compañías.
Para terminar, se suma a esta situación la posibilidad de que la justicia norteamericana inicie una investigación en persecución de Apple por violación a sus regulaciones antimonopolio.
Por ahora no hay un ganador en esta batalla y el único perdedor es, como siempre, el usuario.
Publicado el 9 de Julio de 2009 | Sin Comentarios
Tiempo de lectura: 4 – 6 minutos
Como si fuera una topadora, Google arremete nuevamente contra lo establecido lanzando Google Chrome OS, un sistema operativo pensado inicialmente para netbooks. La compañía basada en Mountain View ya había pateado el tablero con las Google Apps, más adelante con Android, su sistema operativo para teléfonos inteligentes y luego con Google Chrome, su navegador Web.
En el caso de Android, la pelea es contra los entornos Symbian, Windows Mobile e iPhone OS. En la batalla de los navegadores, rivaliza con Firefox, Safari e Internet Explorer y su paquete de oficina “en la nube” con Microsoft Office y OpenOffice de Sun. Ahora, con su sistema operativo avanza contra las distribuciones Linux líderes y contra el popular Windows XP.
La constante resalta inmediatamente: Google está en guerra con Microsoft en todos los frentes. En segundo lugar, el ataque es para Apple.
Y ya aparecen los primeros beneficiados: los fabricantes de netbooks, que vienen padeciendo el dominio casi monopólico de Microsoft al momento de integrar un sistema operativo en sus equipos, lo que resulta en un equipo más costoso para el cliente y por ello, más difícil de vender.
Se anotaron en la lista de Brin y Page empresas de la talla de Acer, ASUS, Hewlett-Packard, Lenovo y Toshiba. También encontramos compañías como Freescale y Qualcomm cuyo foco está puesto en la movilidad, especialmente en los teléfonos inteligentes. Esto sucede porque Google Chrome OS correrá tanto en plataformas x86 como ARM.
Si bien el enfrentamiento con el producto bandera de Microsoft es un claro desafío “in your face”, la batalla con Apple es más sutil.
La compañía de la manzanita se ha caracterizado por atar sus sistemas operativos a equipos propietarios. Ha pasado con computadoras de escritorio, notebooks, iPods e iPhones. Además Apple aún no tiene -si bien los rumores son persistentes- un equipo netbook en el mercado.
Para darle una vuelta de tuerca más al tema, Microsoft es accionista de Apple y Eric Schmidt, CEO de Google, forma parte del directorio del emporio de Steve Jobs. Y si bien en el universo formado por Internet, aplicaciones, navegadores y ahora sistemas operativos Google comienza a pisar cada vez más fuerte, aún le falta apoyatura en hardware de consumo, o sea computadoras y teléfonos inteligentes.
Si finalmente Microsoft discontinuara el paquete Office para sistemas Apple, pondría a esta empresa en un apuro por conseguir el conjunto de aplicaciones básico corporativo, con lo cual Google -que ya ofrece ese paquete “en la nube”- se acercaría todavía más al recientemente reincorporado a sus tareas -tras el trasplante de hígado- Steve Jobs.
No me extrañaría que Google finalmente muerda la manzana y -de una forma u otra- compre Apple y sume el componente que le falta a su negocio: los fierros.
Un tema -al margen- que me llama la atención es que por segunda vez se filtran noticias de Google antes de su anuncio oficial. Pasó con su navegador y ahora con su sistema operativo. ¿Será que hay espías en la compañía o sólo se trata de una estrategia de comunicación?
Me gratifica en lo personal haber visto este movimiento casi cinco años antes de que sucediera: en mi editorial del 15 de octubre de 2004 (analizando el Google Desktop Search) aseguraba “El embrión de un sistema operativo que, en este caso, comenzó por la búsqueda; y —a diferencia de mi comentario de mayo, en el que sugería una potencial rivalidad con Microsoft + Linux— quizás se trate de una nueva distribución de Linux, teniendo en cuenta que bajo esa plataforma funcionan las granjas de servidores del motor de búsquedas … Google Linux … ¿Se imaginan?”. Finalmente Google Linux se llama Chrome OS y la rivalidad con el Gigante de Redmond se fue a la estratosfera.
La arquitectura planteada por Google para Chrome OS es simple: se trata de un sistema de ventanas que corre sobre un kernel Linux; será Open Source y estará disponible para los desarrolladores este año y en netbooks de sus partners durante el segundo semestre de 2010; aunque todo esto sea irrelevante en este momento y lo jugoso pase por ver como se desarrollan los eventos en el salón de situación de cada player involucrado.
A pensar el movimiento de tropas, generales Schmidt, Ballmer, Jobs (y por qué no Ellison). ¡Avancen!
Publicado el 10 de Marzo de 2009 | Sin Comentarios
Tiempo de lectura: 2 – 4 minutos
Apple eligió su destino como empresa hace muchos años al decidir unir -casi al punto de fusión- sus equipos al software que utilizarían. Lo hizo son sus computadoras de escritorio, notebooks, iPods e iPhones.
Nunca comercializó sus equipos sin su propio sistema operativo ni vendió por separado su elegante entorno operativo para otros equipos. En el caso de las computadoras fue beneficioso, pues reducir el número de dispositivos y componentes a los desarrollados por Apple permitió construir un sistema operativo más robusto y menos propenso a fallas.
Esa decisión acotó al mismo tiempo la venta de sus equipos -que son casi artículos de culto- a un nicho principalmente compuesto por diseñadores gráficos. Vendió muchos equipos menos que HP, Dell o Toshiba, pero considerablemente más caros.
Y su sistema operativo, inútil en cualquier IBM PC compatible.
Sin embargo, la compañía decidió recientemente migrar a plataforma Intel, la misma que tiene cualquier PC con Microsoft Windows o Linux como sistema operativo. Esto facilitó a expertos usuarios con algo de imaginación la “adaptación” del sistema operativo de la manzanita a casi cualquier equipo. También construyeron equipos como los de Apple pero sensiblemente más baratos.
Si bien esto no afecto sensiblemente las ventas de Apple, la compañía debería pensar en cambiar su esquema de negocios, así como lo hizo Michael Dell en su momento al ampliar su revolucionario modelo de venta directa y sumar la comercialización en las góndolas.
Con los iPods, iPods Touch e iPhones pasa algo similar. La empresa ató su hardware al sistema operativo y ambos a su aplicación y tienda online iTunes. Si usted quiere agregar una aplicación en su dispositivo debe adquirirlo sólo en la tienda que Apple tiene en Internet.
Nuestros “expertos usuarios” contraatacaron y -a través de un proceso llamado Jailbreak- liberaron a estos equipos del paso obligado por iTunes para incorporar aplicaciones. Ahora se puede elegir otras fuentes para sumar software a estos dispositivos.
Como era de esperar, Apple no se quedó callada ni quieta. Actualmente espera una decisión de la oficina norteamericana de derechos de autor que declare ilegales a los equipos Jailbreaked.
Cientos de miles de usuarios de estos dispositivos liberaron sus equipos para poder instalar aplicaciones que no se encuentran disponibles en la tienda de Apple y no por los más evidentes apetitos de agregar aplicaciones “non sanctas”, aunque seguramente también algunos de esos existen.
El debate debiera centrarse en la obligatoriedad que impone Apple a sus clientes de usar sólo su tienda online para adquirir aplicaciones.
Y eso de encadenar al cliente no está bien, nada bien.