Publicado el 25 de Agosto de 2010 | Sin Comentarios
Tiempo de lectura: 3 – 5 minutos
Mientras en el mundo se realizan esfuerzos por reducir la brecha digital e impulsar la conectividad, en Argentina el gobierno de Cristina Fernández de Kircher le prohibe funcionar a Fibertel, uno de los tres mayores proveedores de acceso a Internet del país; junto con dos empresas que pertenecen respectivamente a Telefónica y a Telecom.
La medida fue dispuesta por resolución SECOM 100/10 firmada por Carlos Lisandro Salas, secretario de Comunicaciones argentino y anunciada por el ministro de Planificación, Julio De Vido; y que ya se encuentra publicada en el Boletín Oficial de la República Argentina.
El rebuscado argumento que esgrimen desde la administración de Fernández de Kirchner se basa en un posible error burocrático de Cablevisión al concretar la fusión con Fibertel. Afirman que esta última era licenciataria para la prestación del servicio de Internet, pero que Cablevisión disolvió la compañía antes de que se completara la transferencia de la licencia.
Ahora se presentan dos caminos posibles: el gobierno argentino tiene razón y Cablevisión realizó mal los trámites administrativos en la fusión; entonces pudo intimar a la compañía a regularizar la situación, eventualmente multarla y despedir a los funcionarios públicos que le permitieron operar durante tantos años en infracción y el problema se hubiera resuelto.
La otra alternativa es que Cablevisión tiene razón y que siempre operó en base a la legislación argentina vigente. En este caso, podría seguir prestando el servicio sin problemas y el gobierno argentino debería dar explicaciones por todo este incidente.
En ambos escenarios, el estado argentino pudo evitar esta situación; sin embargo, esta acción se enmarca en la guerra que el matrimonio Kirchner mantiene con el Grupo Clarín, propietario de Cablevisión/Fibertel. A pesar de los rumores e hipótesis que pretenden explicar el inicio de este conflicto, sólo los Kircher, Héctor Magnetto -CEO del Grupo Clarín- y uno pocos más -en sus respectivos entornos- conocen la verdadera historia de esta confrontación sangrienta.
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Kircher vs. Clarín
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Para la presidenta Fernández, el potencial cierre de Fibertel supone una victoria frente a Grupo Clarín. No importan los caídos: clientes de Fibertel, que deberían buscar un proveedor alternativo; clientes de las empresas que podrían absorber a los huertanos de Fibertel, ya que se vería afectada la calidad del servicio y seguramente experimentaría caídas; los trabajadores de Fibertel, que quedarían en la calle; y la seguridad jurídica argentina, que ante potenciales inversores locales e internacionales quedaría altamente cuestionada.
Los “vencedores” en esta batalla: el matrimonio Kirchner y sus asociados, además de Telefónica y Telecom que absorberían un negocio multimillonario… y nadie más.
Desde el punto de vista técnico, además, el pasaje de 1,3 millones de usuarios de Fibertel a otros proveedores en el plazo fijado de 90 días es prácticamente inviable.
Así las cosas me pregunto ¿Tan grande fue el pecado que cometió Grupo Clarín para que todo el engranaje político, técnico y administrativo del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner embista tan salvajemente en su contra y sin pensar en las víctimas?
Algunos lo entenderán, otros (como yo), no.
Publicado el 16 de Septiembre de 2009 | 1 Comentario
Tiempo de lectura: 2 – 4 minutos
A estas alturas queda claro que Cristina Fernández y Néstor Kirchner, el tándem matrimonial que preside a La Argentina, no persiguen con su proyecto sancionar una ley de medios audiovisuales en Argentina que sea política de estado, que obtenga el consenso del congreso nacional para regular la actividad de los medios en el siglo 21. Buscan simplemente demostrar que aún tienen el poder.
“La madre de todas las batallas” fue la definición elegida por el presidente en las sombras para marcar el tono del debate. “Patria o muerte”, “quien no está conmigo está contra mi” son los ecos que resuenan al oír a Kirchner hablar de batalla. Y en una república representativa y federal esto es desestabilizador; desestabilizador por parte de la actual administración en este caso y no de la oposición como casi todo oficialismo de 1983 hasta nuestros días ha denunciado.
El poder ejecutivo argentino encarnado en CFK quiere tener el poder absoluto sobre los medios. Su proyecto es imperfecto y nacido del odio hacia Clarín, quizás el grupo de medios más importante del país. La batalla a que hace referencia el ex presidente lo tiene como protagonista frente a este grupo. En una esquina Néstor Kirchner y en la otra Hernestina Herrera de Noble (y/o Héctor Magnetto).
La bipolar presidenta necesita ganar, ganar desesperadamente tras la última derrota electoral y tras perder con el voto en contra de su propio vicepresidente la pelea con el campo por las retenciones, oportunidad en la cual también perdió a su vice (y también a su jefe de gabinete, Alberto Fernández, incondicional durante los años de Kirchner presidente). “quien no está conmigo está contra mi” sigue resonando el grito por los pasillos de la Casa Rosada.
“Todos deben estar alineados con mi deseo y opinión, seguirme incondicionalmente, acatar mis ordenes; lo demás no interesa” parece pensar la mandataria.
La media sanción para esta ley puede salir hoy por el voto de la mayoría y sus aliados (y por supuesto por aquellos diputados que de alguna forma fueran presionados o seducidos) y -de convertirse en ley en la cámara alta- seguramente será modificada después de la renovación legislativa de Diciembre; pero realmente esto no importa, la regulación de los medios no importa, el contenido de la ley no importa.
Lo único que importa hoy es ganar a toda costa, a cualquier precio, con tal de ganar algo, a alguien; lo único que importa es que Kirchner venza en “la madre de todas las batallas” a su enemigo declarado: Clarín.
Los simples peones del tablero no importan, sólo los reyes (y obviamente las reinas).
Publicado el 20 de Agosto de 2009 | 3 Comentarios
Tiempo de lectura: 5 – 8 minutos

Debo reconocer que las decisiones del binomio presidencial argentino me llenan cada vez menos de desconcierto y decididamente no me sorprenden en absoluto.
Tras conocerse el multimillonario patrimonio que tendrían los Kirchner como resultado -en parte- de haber realizado ciertos negocios (¿negociados?) con la compraventa de tierras fiscales en su provincia del sur argentino (comprándolas a u$s 30.000 y vendiéndolas sólo dos años después a más de un millón de dólares, por ejemplo), desconocen la voluntad popular expresada en las elecciones del 28 de junio de un cambio en sus políticas.
Así se entiende el ojo desviado de Néstor: con uno mira sus negocios “por debajo del mundo” y con otro manipula entre las sábanas presidenciales la política nacional. ¿Que favor le estarán pagando los K al “padrino” del fútbol, Don Julio (pronúnciese Yulio) Grondona? o mejor aún ¿Que les habrá ofrecido o prometido quien reina en éste, el deporte más popular, desde hace casi dos décadas?
En primer lugar, el fútbol es un negocio y el estado no tiene por qué entrar en él. ¿Alguien conoce algún país serio en el cual suceda esto?
Segundo, “fútbol gratuito para el pueblo” es una enorme mentira financiada con los impuestos de los contribuyentes, y los inciertos cientos de millones que el estado argentino aportará para entregar el demagógico fútbol gratis excede ampliamente la suma total del negocio del balonpié local.
En tercer lugar, me remito a la afirmación de la presidenta Fernández: “la democracia todavía estará incompleta en la medida en que no podamos garantizarle a los argentinos bienes fundamentales”. ¿La abogada Fernández de Kirchner estará hablando en serio? El fútbol, un bien ¿fundamental?
Señora, no me joda, no le tome el pelo a la gente. Usted quiere mantener al pueblo mirando fútbol por TV para que no se eduque, para retrasar la alfabetización y poder seguir con su sistema perverso de punteros (al que ahora sumará seguramente a los barrabravas). Más distracciones y menos educación, salud, seguridad y justicia; que por si no lo recuerda son los derechos fundamentales que garantiza la constitución de 1853.
En cuarto lugar me pregunto ácidamente ¿Estoy crazy Macaya? La primera mandataria afirmó tan ligera y banalmente durante la presentación del pacto con la AFA lo siguiente “Que te secuestren los goles, como te secuestran la palabra o te secuestran las imágenes, como antes secuestraban y desaparecían 30.000 argentinos; yo no quiero una sociedad más de secuestros ni de personas ni de palabras ni de imágenes ni de ideas”.
Comparar la desaparición de personas durante una dictadura militar con el negocio del fútbol es como comparar manzanas con satélites planetarios. Es más, creo que les falta al respeto a esos desaparecidos que siempre dice honrar incluyéndolos en un discurso sobre un tema tan trivial como el de un negocio deportivo.

Deberemos reorientar la pauta publicitaria del estado para “honrar” este acuerdo entre el estado y la AFA, dijo Fernández bajo la atenta mirada de “Don Yulio” y del “Diego” (me da vergüenza aclararlo, pero me refiero a Maradona por supuesto), entre otros espectadores de lujo (tan importante era esto que se encontraba el gabinete en pleno y se usó la cadena nacional para su discurso) en el predio que la Asociación del Fútbol Argentino tiene en Ezeiza. ¿O sea, algún punto más de poder para el secretario Enrique “Pepe” Albistur?.
También se despachó contra las “corporaciones monopólicas” en clara referencia al Grupo Clarín, y a Torneos y Competencias (TyC), empresa controlada por el Grupo liderado por Héctor Magneto, CEO de Clarín. Recordar que si NestorK tiene un archienemigo, su guasón y némesis es precisamente Clarín. Y, aunque no le quede nada por ganar en esta transacción al matrimonio K, con sólo dañar a Clarín se da por satisfecho.
Está mal jugar con “la pasión de multitudes” para sacar ventajas políticas y -nuevamente- distraer la atención de los temas importantes del país.
Hasta una camiseta con los colores nacionales y su nombre le regalaron. Seguramente si se la pone, patea la pelota afuera.
Mientras la presidenta y su gabinete se dedicaban a tan importante acuerdo, en la Cámara de Senadores del Congreso Nacional se aprobaba la prorroga de las facultades delegadas y de los “superpoderes” del jefe de gabinete para reasignar partidas presupuestarias.
La foto del papel será la de la presidenta con su flamante camiseta y no la de la vergonzosa sanción de tamaña burla a la Constitución Nacional y a la voluntad popular.
Entonces, ¿como pensar que una de las peores administraciones -si no la peor- que tuvo la Argentina en cerca de 200 años entienda que aumentar los impuestos a los electrónicos amplía la brecha digital entre los argentinos?
Con algo de malicia se puede pensar que lo entienden y apuestan a que esa brecha -al menos- se mantenga.
¿Que dirá Lino Barañao, ministro del área? ¿Le dejarán decir algo? Seguramente sí, mientras use un telégrafo alámbrico para expresar su posición.