Tecnología y Elecciones en Argentina

Publicado el 25 de Junio de 2009 | Sin Comentarios

Tiempo de lectura: 4 – 7 minutos

Tecnología y Elecciones en Argentina

El domingo 28 de junio Argentina celebra un nuevo día de elecciones, esta vez con una importante participación tecnológica de nuevos medios y de las más importantes redes sociales que la Web 2.0 ofrece.

Debo aclarar que estas elecciones fueron adelantadas varios meses por el poder ejecutivo nacional, en parte por el temor fundado del matrimonio presidencial a seguir cayendo en las encuestas y llegar a los comicios sin sustento político ni credibilidad frente a los votantes, y en parte como estrategia para debilitar a las fuerzas opositoras, impidiendo (o al menos entorpeciendo) la creación o consolidación de coaliciones y alianzas que puedieran hacerle frente a las listas oficialistas. Al mismo tiempo, redujo sustancialmente las posibilidades de realizar elecciones internas en los partidos para conformar listas que incluyeran a los mejores candidatos de cada fracción política.

Además, el partido gobernante llenó sus listas de “candidatos testimoniales”, un neologísmo para referirse a personas que encabezan o aparecen en las listas que no van a asumir a pesar de haber ganado en las elecciones. Los abogados del oficialismo prefieren llamarlos “candidatos eventuales”, o sea que eventualmente podrían (o no) asumir los cargos para los que fueron elegidos. Se trata ni más ni menos que de una estrategia de marketing para que los ciudadanos identifiquen nombres conocidos al momento de votar. Una estafa al elector.

En la ciudad de Buenos Aires, la vice jefa de gobierno, elegida por cuatro años para ese cargo, renunció a poco menos de un año de gestión para presentarse como candidata a diputada, defreaudando a quienes la votaron; y el actual Primer Caballero, ex gobernador de la provincia sureña de Santa Cruz, se presenta como candidato a diputado por la provincia de Buenos Aires, habiendo votado siempre como santacruceño. El ahora bonaerense es un disminuido ex presidente que continúa hambriento de poder y adoración pública.

El partido (realmente partido, fraccionado) justicialista en el gobierno pretende asustar al electorado usando palabras atemorizantes como desestabilización o ingobernabilidad, aunque cada vez son menos quienes creen en esas palabras, cada vez más devaluadas en boca de quien las pronuncia.

Para completar el escenario, se negaron a que existiera una lista única que desarticulara el robo sistematico de boletas electorales de los partidos opositores, concientes de que prácticamente ningún partido podría fiscalizar todas las mesas electorales.

Afortunadamente no implementaron un sistema de voto electrónico, ya que es una tecnología que aún no es segura y que hubiera habiltado a quienes administren los equipos una fácil manipulación de los votos.

En este contexto, destacan dos tecnologías de la Web 2.0 que ya tienen una participación activa en este complejo panorama electoral: Twitter, herramienta de micro-blogging y Facebook, la reina de las redes sociales.

Twitter cumple el doble proposito de comunicación e información. Para los políticos en campaña fue una herramienta subutilizada en la mayoría de los casos. Si bien originalmente propone responder en 140 caracteres ¿Qué estás haciendo? la respuesta a esa pregunta va más allá de “estoy almorzando con un amigo” y requiere constancia, consistencia y compromiso personal.

Si se usa Twitter en nombre del político y no es el mismo quien lo alimenta le resta credibilidad y validez. Twitter es personal; quien escribe y lee es una persona, no una organización o un ladero.

Y como ejemplo me remito -nuevamente- a Barack Obama.

En cierta medida en Twitter comenzó a ser más importante la cantidad que la calidad. La confrontación entre Ashton Kutcher y Oprah por captar la mayor cantidad de seguidores lo demostró. O sea, si me sigue más gente es que les interesa más saber que digo o que hago.

Facebook es más personal todavía, pues se trata de formar comunidades de amigos. Sin embargo, la existencia de páginas de personajes hizo que los usuarios pudieran convertirse en fans de alguien sin ser sus amigos, aunque también prima el cholulismo de agregar en su listado de amigos a cuanto político, actor o famoso se cruce por su camino.

Hoy practicamente todos los smartphones tienen clientes de Twitter y Facebook: iPhone, BlackBerry y los basados en Symbian o Windows Mobile como Palm o Nokia.

El dato “boca de urna” aparecerá más rápido en Twitter que en cualquier otro medio, las denuncias sobre fraude, las irregularidades se van a leer antes en esta herramienta que en las radios o canales de televisión. Cada usuario de Twitter podrá alimentar de información al mundo con comentarios, fotos y videos sobre lo que suceda en cualquier mesa electoral del país. Incluso cualquier fiscal podrá pedir más boletas sin usar siquiera el teléfono.

Seguramente aparecerán hashtags de cada partido, de cada jurisdicción, que reflejarán lo que está sucediendo. Incluso la falta de fiscales puede ser apalancada por cualquier ciudadano que detecte irregularidades y las comparta en Twitter.

Pero atención que también puede ser una excelente herramienta de desinformación. Si usa Twitter, siga sólo a usuarios reales y confiables o puede llevarse una sorpresa.

También estarán las páginas Web partidarias y del ministerio del interior para seguir paso a paso el resultado electoral, aunque esto es más un ex post facto que un minuto-a-minuto electoral.

Los candidatos más jovenes en esta elección no son nativos digitales, pero hay muchos inmigrantes digitales tempranos que ya incorporaron la tecnología en su manera de hacer política.

Espero que no sea sólo una moda electoral y que profundicen su uso durante su gestión, de lo contrario será como un afiche callejero durante la campaña o una ridícula aparición televisiva en el progrma con más rating en los días previos a la elección.

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iPhone 3GS, decepción

Publicado el 10 de Junio de 2009 | Sin Comentarios

Tiempo de lectura: 2 – 3 minutos

Durante su conferencia anual de desarrolladores, Apple presentó -entre otras cosas- sus nuevas MacBook Pro, la versión 4 del navegador Safari y la última actualización de su sistema operativo Mac OS X Server Snow Leopard, con la notoria ausencia del místico Steve Jobs.

También presentó iPhone 3GS, la tercera generación del smartphone de la compañía.

Decepción.

En este lanzamiento Apple admite las faltas evidentes de los modelos anteriores, como las opciones de cortar y pegar, teclado apaisado en todas las aplicaciones y grabación de video, que ya habían sido cubiertas por aplicaciones de terceros.

Mejora la velocidad (algo irrelevante en dispositivos de estas características), aumenta la duración de la batería y lleva su cámara hasta los 3,2 megapixels, con auto-focus y corrección en los colores. El competitivo precio de u$s 199 -que lleva al modelo anterior a los 99 dólares- seduce a los compradores y enoja a los operadores.

Pero tras la revolución que produjo -en la primera generación- la introducción de la pantalla sensible al tacto, la manzanita viene quedándose a mitad de camino con su teléfono inteligente.

Apple parece el padre cuyo hijo le pide $20 para salir y él le tira sólo 10. Lo mira por varios segundos y casi resignado le dice bueno, tomá y le tira otros 5.

Los cinco pesos (o dólares) que faltan se traducen -en este caso- en la empecinada decisión de incorporar un Bluetooth limitado, la ausencia de flash, una resolución de imagen en la cámara inferior a los 5 megapixels y la incomprensible imposibilidad para un smartphone 3G de realizar videoconferencias, entre otras funciones que forman parte de la lista de faltantes.

¿Es deliberado por parte de Apple? ¿No escuchan los pedidos de sus clientes? ¿Tienen ausencias creativas y/o de desarrolladores? ¿Se guardan para sacar nuevas generaciones de celulares con funciones sumadas con cuentagotas? Todas estas preguntas debieran ser respondidas por voceros de Apple, pero en América Latina no hay, no están disponibles, no existen.

Esto, entre otras cosas, impide que Apple penetre con su iPhone en el mercado corporativo, donde el rey sigue siendo -aunque nunca fui su usuario y no lo conozco en el uso cotidiano- RIM, con sus sólidos modelos de BlackBerry.

Y si no, pregunten por Barack Obama, su mejor publicista.

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Me lo contó un pajarito

Publicado el 5 de Mayo de 2009 | Sin Comentarios

Tiempo de lectura: 2 – 2 minutos

Esta semana se ha hablado mucho sobre Twitter, el popular servicio de micro blogging (cuya esencia explicara en jchamaBlog).

Crecen los rumores sobre diversos interesados -como Apple- en comprar la compañía, y hasta Facebook tuvo que acomodar sus actualizaciones para que sean en tiempo real, al igual que en Twitter. También ofrece varias decenas de aplicaciones para enlazar Facebook con Twitter.

En el mundo móvil, existen diversas opciones para seguir conectado a Twitter desde smartphones como iPhone y Blackberry y actualizar estado, compartir fotos y leer comentarios.

Sin embargo, diversos analistas aseguran que -a pesar del aumento en usuarios- son muchos los que están abandonando rápidamente a Twitter.

Entre los fervientes promotores del “pajarito” se encuentran bloggers, periodistas, políticos y personajes del espectáculo. Algunos respetan el espíritu del servicio y responden en 140 caracteres “que estoy haciendo”; otros comparten información, conversan y se mantienen actualizados sobre los temas de su interés y las opiniones de aquellos a quienes siguen.

En el caso de la farándula, es usado para ver quien “la tiene más larga”, quien es más popular y quien tiene mayor cantidad de seguidores. Es usado como sustituto del rating.

Con aplicaciones de escritorio como Twhirl la división entre IRC, MSN Messenger y Twitter parece hacerse cada vez más difusa.

Algo le está faltando a Twitter: un plan de negocios que le permita ganar dinero. Eso puede llegar de la mano de la publicidad y es ahí donde empresas como Google, Apple, Facebook o la propia Microsoft deben jugar.

Simplemente hay que seguir las novedades de Twitter… en el propio Twitter y seguramente se enterarán de primera mano y antes que en los medios sobre el futuro del servicio.

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