Luz y sombras

Publicado el 27 de Julio de 2010 | Sin Comentarios

Tiempo de lectura: 3 – 5 minutos

Mientras las ganancias de Nokia caen en picada -cerca de un 40%- y la crisis obliga a sus accionistas a pensar en despedir a su CEO, Apple sigue intacta a pesar de los problemas evidentes del iPhone 4.

Desde la exclusión de la tecnología Adobe Flash en el dispositivo, que causara el enojo de usuarios y desarrolladores, pasando por la explosión del “Antenagate” que evidenció los problemas de perdida de señal del teléfono inteligente de Apple hasta la reiterada demora en el lanzamiento de la versión blanca del iPhone, la compañía de la manzanita viene protagonizando escándalos de proporciones globales.

Luz y sombras
Luz y sombras.

Sin embargo, la extraña fascinación del mercado en los productos de Apple tiene un protagonista excluyente: Steve Jobs.

El co-fundador de Apple encontró su estilo de vestimenta casual (jeans y camiseta negra) hace más de diez años, y luce este “uniforme” empresario en cada presentación que realiza la compañía.

También encontró el “idioma” perfecto para transmitir sus ideas, con muletillas reiteradas: “mere mortals” (los simples mortales), “boom!”, “un-believable” (in-creible), “huge” (descomunal), “wouldn’t it be [adjective]” (¿No sería [adjetivo]), “pretty cool, uh” (muy bueno ¿no?), “And One More Thing…” (y una cosa más…), entre otros.

Su “lenguaje” corporal emula (o quizás inspiró) a los pastores evangélicos; sus discursos y conferencias son eminentemente visuales y transmite y genera sentimientos más que vender productos. Incluso al presentar números y gráficos apela al costado emotivo más que al económico.

Sus puestas en escena reiteran siempre el mismo estilo, con fondos negros, proyector y sólo el gran Steve bajo las luces.

Hace muchos años, cuando Bill Gates y Steve Jobs competían por ser considerados los mejores lideres empresarios, se graficaba la diferencia de estilos con el siguiente ejemplo: paseaba Bill por las oficinas de desarrollo en Microsoft y, viendo a los programadores cansados, gritaba ¡quiera las 25.000 líneas de código para mañana a las ocho en punto!; por su parte Steve Jobs caminaba por las oficinas de desarrollo de Apple resolviendo el cubo de Rubik y, viendo a los programadores cansados, les invitaba una cerveza y se retiraba suspirando “que bueno sería tener esas 50.000 lineas de código para pasado mañana”… Los desarrolladores del Gigante de Redmond entregaban el trabajo a tiempo y caían desmayados, mientras que los de la manzanita lo entregaban al mismo tiempo y corrían a adular a Steve y luego seguían trabajando.

La fabricante finlandesa nunca tuvo un líder carismático y su perfil, más que bajo, siempre fue aburrido. Los problemas que experimenta su management son más de confianza que por comercializar productos malos.

De hecho, sus productos son excelentes, pero no son brillantes; les falta la iluminación seductora de un líder como Jobs que entusiasme y apasione al mercado, a sus accionistas, clientes y desarrolladores.

Para empezar, Olli-Pekka Kallasvuo podría buscarse un buen apodo.

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La señal equivocada

Publicado el 6 de Julio de 2010 | 1 Comentario

Tiempo de lectura: 3 – 5 minutos

No me canso de afirmar que una explicación no justifica. “Llegué tarde porque me quedé dormido” es el ejemplo más claro de una explicación del retraso que no justifica la demora en llegar a destino. En la escuela el “explicador” tendría media falta y en cualquier empresa que pague presentismo alcanzaría para perder el beneficio.

Cuando un fabricante de productos de tecnología masivos comete un error no escatima esfuerzos en explicarlo a través de comunicados, utilizando gráficos, fotos y videos para aceptar que falló (delegando culpas o haciendo comunitario el fallo), aunque pocas son las veces en que asuman humildemente la pifia, pidan disculpas y devuelvan proporcionalmente al cliente por los potenciales daños producidos.

Un ejemplo de esto se dio cuando una tremenda cantidad de baterías incluidas en laptops de diversas marcas se vendieron con un componente defectuoso que las convertían en un explosivo en potencia capaz de dañar al usuario. Haber puesto en peligro latente a millones de personas sólo se saldó con un breve anuncio del problema y la oferta de cambio de la batería fallada.

Las barras defectuosas”
Las barras defectuosas

En cuanto a igualdad y retribución, las empresas de servicios -por ejemplo- se destacan por cortar el servicio por falta de pago, pero tras dejar a sus usuarios sin servicio durante días sólo descuentan monedas de la factura final. Ni que hablar de compensar a los clientes por los daños producidos.

Esto se aplica claramente al último error de Apple. Desde su altanero pedestal de compañía “cool” y transgresora, el 2 de julio enviaron una carta a los dueños del nuevo iPhone 4 explicando que su formula para determinar la fortaleza de la señal de recepción (medida en barras en estos equipos) estaba completamente equivocada desde la versión original del teléfono inteligente de la empresa de la manzanita. Ahora utilizarán una formula propuesta por AT&T que promete ser más exacta en la medición de señal.

Igualmente reparten la culpa con Droid, Nokia y RIM, asegurando que a cualquier fabricante le puede suceder. Bajar una o dos barras de acuerdo a la forma en que se tome el teléfono disminuye las barras, afirman. Bueno, mal de muchos consuelo de tontos.

También piden disculpas de la siguiente manera: “Para la gran mayoría de usuarios que no se han preocupado por este problema, la actualización de software [que lanzaremos] i[¿?] que pueda haberles causado”. Minimizan el problema reduciendo la cantidad de clientes que reportaron esta falla y con total falta de respeto tachan de “ansiosos” a quienes no se callaron.

Finalmente, le recuerdan a sus clientes que pueden cambiarlo dentro de los 30 días a partir de la compra. Los clientes que están “ansiosos” pero que tienen un teléfono iPhone original, 3G o 3GS comprado con anterioridad no tienen ni siquiera ese derecho.

Apple se caracteriza por ser una marca premium, tanto que cree hacerle un favor al cliente dejando que compre sus productos. Al momento de respetarlo, no hay dudas: simplemente no lo hace.

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Steve Jobs canta como Freddy Mercury: Flash (tumtumtum) ¡jajaa!

Publicado el 4 de Mayo de 2010 | Sin Comentarios

Tiempo de lectura: 3 – 4 minutos

Cuando parece que Steve Jobs nos ha sorprendido por última vez, inevitablemente saca un nuevo conejo de la galera; tiene esa habilidad innata de estirar los límites siempre un centímetro más -y en la dirección inesperada- sin que ya nadie se inmute.

El CEO y co-fundador de Apple arremete ahora contra uno de sus aliados históricos: Adobe. Por si alguien aún no conoce esta compañía, es la responsable del popular editor fotográfico Photoshop, entre otras aplicaciones asociadas con diseño, audio y video; el desarrollador del formato PDF y del programa Acrobat.

Steve Jobs
Steve Jobs

En las 1.685 palabras de la carta abierta “Thoughts on Flash” publicada en el sitio de Apple, Jobs da sus motivos para no admitir aplicaciones Flash, el entorno de desarrollo de rich media de Adobe, en sus dispositivos iPod, iPhone e iPad: “LOS PRODUCTOS FLASH SON 100% PROPIETARIOS”, mientras que los sistemas de Apple son abiertos, asegura. Incluso afirma: “sabemos de primera mano que Flash es la razón número uno por la que se producen fallas en nuestras Macs”.

Más adelante asegura que la tecnología Flash fue pensada para PCs con mouse y sin importar el consumo de energía, que es vital en dispositivos móviles, y además no es una tecnología segura.

Pero lo más importante para el ejecutivo es que los desarrolladores dependerían con Flash de herramientas de terceras partes y en Apple “no podemos estar a merced de un tercero que decida si -y cuándo- van a hacer que nuestras mejoras estén disponibles para nuestros desarrolladores”.

Su decisión es apoyar el estándar abierto HTML5 y negarle la entrada a sus dispositivos a la tecnología Flash.

Adobe, por su parte, acusa a Jobs de proteger de esta forma su ecosistema de negocios basado en la App Store.

Yo coincido con la visión de Adobe, es una decisión de negocios y no tecnológica. Los productos de Apple también son propietarios y el objetivo de Jobs es que los desarrolladores dependan de ellos y no de otros. Lo que hizo con la iTunes Store en el terreno de la música y de los videos lo quiere llevar ahora al mercado de las aplicaciones.

Tiene que ver también con el ingreso de Apple en el mercado de los anuncios publicitarios con su red iAd. Gran parte de la publicidad rich media está desarrollada en Flash y es comercializada por Google y con esta decisión dispara contra ambas compañías.

Para terminar, se suma a esta situación la posibilidad de que la justicia norteamericana inicie una investigación en persecución de Apple por violación a sus regulaciones antimonopolio.

Por ahora no hay un ganador en esta batalla y el único perdedor es, como siempre, el usuario.

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