Publicado el 29 de July de 2009 | Sin Comentarios
Tiempo de lectura 2 min. 52 seg.
En los albores de la Web, Yahoo! se destacó como el primer directorio de sitios. No era un buscador propiamente dicho, sino que clasificaba y organizaba los sitios Web que encontraba y los incluía en su catálogo. Su mayor orgullo era que el directorio era realizado por humanos y no programas robots. Cada sitio era verificado por un empleado de Yahoo! para decidir en que categoría quedaba.
Desde que Netscape lanzó su primer navegador en 1994, Internet vivió un cambio cultural en los negocios relacionados con sus tecnologías. Aparecían (y morían) nuevos players todos los días y se acercaba la burbuja de las .com.
David Filo y Jerry Yang eran los “Chief Yahoo” jóvenes paradigmáticos de la nueva era. Generosos y abiertos a nuevas ideas, para finales de la década alojaron el emprendimiento de un pequeño motor de búsquedas desarrollado como concepto de laboratorio por Larry Page y Sergey Brin, llamado Google.
Obviamente los algoritmos de indexación desarrollados por los chicos de Google funcionaron (y funcionan) de maravillas; tanto que desbordaron la capacidad “prestada” por Yahoo! y comenzaron su propia granja de servidores para su ahora negocio, con modelo minimalista, e ingresos basados en la publicidad incorporada por su adquirida tecnología de “enlaces patrocinados”.
Eran tan buenas las relaciones entre Google y Yahoo! que durante mucho tiempo la búsqueda de Yahoo! era provista por Google.
Pero tras pincharse la burbuja, el mundo de Internet cayó en la realidad de que sus jugadores no eran los nuevos hippies tech sino sólo empresarios. Y entre empresas no hay amigos, hay aliados circunstanciales y adversarios.
En otro lado del mundo (no muy lejos del valle de las siliconas… perdón del silicio) una corporación que sólo conocía los elevadores ascendentes del éxito sin techo ni límites se consolidaba como el mayor productor de sistemas operativos de escritorio del mundo. Microsoft dominaba tanto el mundo empresario como el hogareño con sus diferentes versiones de Windows, sumadas a todas las aplicaciones de oficina, juegos y herramientas de desarrollo que fue lanzando al mercado global.
Sin embargo, su co fundador, CEO y principal driver, Bill Gates, aseguró -a pesar de tener que tragarse sus palabras- que Internet era, ante todo, una moda.
Eso obligó a Microsoft a demorar su ingreso al mundo de Internet, aunque en este caso, haber llegado último no fue un obstáculo para que tomara la delantera en cuanto a navegadores, sacando del mercado al pionero Netscape o lanzara su MSN Messenger (ahora Windows Live Messenger) eliminando a ICQ, el primer programa de mensajes instantáneos, o sea que en este caso SI mataron al mensajero.
Un segmento en el que Microsoft siempre tuvo problemas fue el de las búsquedas en la Web, con ensayos varios que fracasaron uno tras otro.
Hasta ahora.
Con el reciente lanzamiento de Bing, la estética y entrega de resultados promete convertirse en rival para Google, quien sabe que Microsoft comienza lentamente; sin prisa pero sin pausa, y como una topadora su recorrido hasta el objetivo propuesto, que en este caso tiene el blanco en las espaldas de Schmidt, Brin y Page.
Para exacerbar los ánimos, Google le moja la oreja al Gigante de Redmond, incursionando en sus dominios, lanzando un primer sistema operativo, simple y de objetivos limitados, pero que alerta a Microsoft sobre las intenciones de Google de dar batalla, devolviendo la pelota: si MS viene a pelear en buscadores, nosotros lo haremos en sistemas operativos.
A principios de año, Microsoft quiso comprar a Yahoo! sin alcanzar un acuerdo y obligando a su co fundador Jerry Yang a renunciar como CEO de la compañía. La nueva Directora Ejecutiva de Yahoo! no quiso cometer los errores de Yang y “virtualmente vendió” Yahoo! a Microsoft. En un mundo empresario que tiene menos de dos décadas de existencia, firmar un acuerdo por diez años es eso, vender en forma encubierta.
El otrora “padrino” de Google lo traiciona con su peor enemigo. Como en el caso de Shakespeare con sus Montescos y Capuletos, espero que alguien ponga en escena la opera (rock, seguramente) sobre la guerra de los Googlidos y los Microsofteanos.
En breve en sus carteleras (¿virtuales quizás?).
Publicado el 23 de July de 2009 | Sin Comentarios
Tiempo de lectura 1 min. 29 seg.
Primer Acto: la empresa Foxconn -que manufactura iPhones para Apple- le encomendó al joven ingeniero responsable de comunicaciones de producto Sun Danyong, de 25 años, enviar dieciséis prototipos del próximo iPhone de cuarta generación a Apple, quien sólo recibió quince.
Segundo Acto: El jueves pasado, la policía china encuentra muerto a Danyong, quien aparentemente se habría suicidado -saltando al vacío desde la ventana de su departamento ubicado en el piso 12 de un complejo habitacional- tras haber sido el foco de un proceso interno de Foxconn que intentó “resolver” el misterio de la perdida del prototipo faltante.
Tercer Acto: El oficial de seguridad de Foxconn responsable de investigar la desaparición del equipo fue suspendido en sus tareas por sospechar que habría “maltratado” (léase confinamiento en solitario, tortura y golpes brutales) al joven Sun durante sus “interrogatorios” que terminaron poco antes de su muerte, en el propio departamento -ilegalmente cateado por Foxconn- del ingeniero. La empresa admite deficiencias en su gestión y asegura que trabajará para ofrecer un mejor apoyo psicológico a sus empleados.
Cuarto Acto: La policía de Taiwán comienza un expediente por el posible homicidio de Danyong.
Consultadas por ebizLatam.com Kristin Huguet, Susan Lundgren y Christina Caballero, responsables corporativas de relaciones públicas en las áreas Environment; Design, Legal & Government; y Latin America, respectivamente, no respondieron aún nuestras preguntas sobre el incidente y sobre la posición de Apple en el tema.
Falta mucho para el último acto de esta tragedia y existen muchos interrogantes no resueltos. ¿Abandonará Apple a Foxconn como proveedor? ¿Suicidio u homicidio? ¿El abuso laboral en China con largas jornadas y sueldos de miseria fabrican productos de culto para Apple y a esta empresa no le interesa? ¿Le conviene comercialmente al gobierno chino -que quiere integrarse a la economía mundial- concluir que hubo tortura y asesinato en una fabrica dentro de su territorio soberano? ¿Qué deberían hacer los gobiernos chino y norteamericano y las empresas Apple y Foxconn sobre este tema?
Finalmente ¿Alguna organización protectora de los derechos humanos se ha involucrado en este tema? ¿O se aplican oscuros y diferenciados derechos tecnológicos internacionales de negocios?
Publicado el 15 de July de 2009 | Sin Comentarios
Tiempo de lectura 0 min. 58 seg.
El virus N1H1 que produce la gripe A, además de conmocionar al mundo, aprovechó su paso para crear nuevos virus; en este caso informáticos.
En realidad no es el N1H1 quien crea malware sino delincuentes que usan la poca y mala información que hay respecto de su prevención y tratamiento para infectar equipos tanto de particulares como corporativos.
Otro efecto -en este caso positivo- causado por la gripe A fue el crecimiento del comercio electrónico, especialmente en el sector supermercadista.
El aumento en el uso de los supermercados digitales obligó a las empresas a reprogramar las entregas de los pedidos realizados a través de Internet pues se vieron desbordadas en su capacidad logística de cumplir con los tiempos habituales de entrega.
Incluso algunos sitios colapsaron pues no se encontraban preparados tecnológicamente para asimilar este inesperado aumento de consultas y pedidos.
Esto indica que se sumaron nuevos usuarios al sistema, aumento compuesto por clientes que ya habían tomado la decisión de utilizar estos servicios pero que venían postergando el primer uso y clientes a quienes les ganó el temor al N1H1 al que tenían sobre realizar transacciones a través de Internet.
Habrá que ver si una vez finalizada la crisis de salud producida por la rápida propagación del virus, el incremento de clientes se mantiene, incluso si “contagia” a expandir sus efectos en otras áreas de negocios virtuales.
Publicado el 9 de July de 2009 | Sin Comentarios
Tiempo de lectura 2 min. 59 seg.
Como si fuera una topadora, Google arremete nuevamente contra lo establecido lanzando Google Chrome OS, un sistema operativo pensado inicialmente para netbooks. La compañía basada en Mountain View ya había pateado el tablero con las Google Apps, más adelante con Android, su sistema operativo para teléfonos inteligentes y luego con Google Chrome, su navegador Web.
En el caso de Android, la pelea es contra los entornos Symbian, Windows Mobile e iPhone OS. En la batalla de los navegadores, rivaliza con Firefox, Safari e Internet Explorer y su paquete de oficina “en la nube” con Microsoft Office y OpenOffice de Sun. Ahora, con su sistema operativo avanza contra las distribuciones Linux líderes y contra el popular Windows XP.
La constante resalta inmediatamente: Google está en guerra con Microsoft en todos los frentes. En segundo lugar, el ataque es para Apple.
Y ya aparecen los primeros beneficiados: los fabricantes de netbooks, que vienen padeciendo el dominio casi monopólico de Microsoft al momento de integrar un sistema operativo en sus equipos, lo que resulta en un equipo más costoso para el cliente y por ello, más difícil de vender.
Se anotaron en la lista de Brin y Page empresas de la talla de Acer, ASUS, Hewlett-Packard, Lenovo y Toshiba. También encontramos compañías como Freescale y Qualcomm cuyo foco está puesto en la movilidad, especialmente en los teléfonos inteligentes. Esto sucede porque Google Chrome OS correrá tanto en plataformas x86 como ARM.
Si bien el enfrentamiento con el producto bandera de Microsoft es un claro desafío “in your face”, la batalla con Apple es más sutil.
La compañía de la manzanita se ha caracterizado por atar sus sistemas operativos a equipos propietarios. Ha pasado con computadoras de escritorio, notebooks, iPods e iPhones. Además Apple aún no tiene -si bien los rumores son persistentes- un equipo netbook en el mercado.
Para darle una vuelta de tuerca más al tema, Microsoft es accionista de Apple y Eric Schmidt, CEO de Google, forma parte del directorio del emporio de Steve Jobs. Y si bien en el universo formado por Internet, aplicaciones, navegadores y ahora sistemas operativos Google comienza a pisar cada vez más fuerte, aún le falta apoyatura en hardware de consumo, o sea computadoras y teléfonos inteligentes.
Si finalmente Microsoft discontinuara el paquete Office para sistemas Apple, pondría a esta empresa en un apuro por conseguir el conjunto de aplicaciones básico corporativo, con lo cual Google -que ya ofrece ese paquete “en la nube”- se acercaría todavía más al recientemente reincorporado a sus tareas -tras el trasplante de hígado- Steve Jobs.
No me extrañaría que Google finalmente muerda la manzana y -de una forma u otra- compre Apple y sume el componente que le falta a su negocio: los fierros.
Un tema -al margen- que me llama la atención es que por segunda vez se filtran noticias de Google antes de su anuncio oficial. Pasó con su navegador y ahora con su sistema operativo. ¿Será que hay espías en la compañía o sólo se trata de una estrategia de comunicación?
Me gratifica en lo personal haber visto este movimiento casi cinco años antes de que sucediera: en mi editorial del 15 de octubre de 2004 (analizando el Google Desktop Search) aseguraba “El embrión de un sistema operativo que, en este caso, comenzó por la búsqueda; y —a diferencia de mi comentario de mayo, en el que sugería una potencial rivalidad con Microsoft + Linux— quizás se trate de una nueva distribución de Linux, teniendo en cuenta que bajo esa plataforma funcionan las granjas de servidores del motor de búsquedas … Google Linux … ¿Se imaginan?”. Finalmente Google Linux se llama Chrome OS y la rivalidad con el Gigante de Redmond se fue a la estratosfera.
La arquitectura planteada por Google para Chrome OS es simple: se trata de un sistema de ventanas que corre sobre un kernel Linux; será Open Source y estará disponible para los desarrolladores este año y en netbooks de sus partners durante el segundo semestre de 2010; aunque todo esto sea irrelevante en este momento y lo jugoso pase por ver como se desarrollan los eventos en el salón de situación de cada player involucrado.
A pensar el movimiento de tropas, generales Schmidt, Ballmer, Jobs (y por qué no Ellison). ¡Avancen!
Publicado el 1 de July de 2009 | Sin Comentarios
Tiempo de lectura 1 min. 13 seg.
La telepresencia es una tecnología que permite realizar reuniones a distancia simulando la presencia física de todos sus participantes en un mismo salón.
Empresas como Cisco, Nortel o HP tienen soluciones para casi todos los tamaños de empresas, escalables y con diversas modalidades de contratación; incluso en algunos países -como India- ya existen salas de telepresencia públicas, similares a los locutorios telefónicos.
Por más que una solución de telepresencia sea básica -entry point- para una Pyme, los costos siguen siendo aún muy elevados para empresas pequeñas o emprendimientos “a pulmón”. En muchos casos, una solución como Skype, que ofrece VoIP y video conferencia, alcanza.
¿Que sucede cuando se necesita realizar una reunión con tres, cuatro o más personas al mismo tiempo? Skype no es suficiente, aunque su respuesta para los anchos de banda imperantes sea aceptable. Entonces surge una nueva solución llamada oovoo, que ofrece el mismo nivel de servicio de Skype, pero con video conferencias de hasta seis participantes simultáneos.
La tecnología incluso fue probada en video chats realizados desde el aire. Philippe Schwartz, CEO de oovoo conversó con el dueño de la compañía, Clay Mathile en Florida y la vicepresidenta de marketing, Lisa Abourezk en New York, a más de 30.000 pies desde un avión de la empresa Virgin America en mayo de este año, en el vuelo 350 de San Francisco a Boston.
Obviamente la experiencia que propone oovoo no es la misma que entrega alguna de las soluciones de telepresencia de Cisco, HP o Nortel, pero permite ahorrar en reuniones entre personas que se encuentran en puntos distantes, evitando los costos de viajes, estadías y coordinación de agendas.
Como siempre, lo mejor es enemigo de lo bueno.