Jobs y Apple nos tienen enjaulados

Publicado el 5 de Abril de 2010 | Sin Comentarios

Tiempo de lectura: 5 – 8 minutos

Apple lanzó finalmente iPad, su nueva tablet, superando las mejores expectativas de venta. Más de 300.000 equipos vendidos, más de un millón de aplicaciones y de 250.000 libros descargados sólo en el primer día.

El rango de precios va desde los 499 dólares para el iPad WiFi (802.11a/b/g/n) de 16GB hasta los 829 del WiFi + 3G (de AT&T) de 64GB.

Se pudo ver a Steve Jobs con cara de satisfacción caminar “disimuladamente” entre la gente que formaba largas filas para ser los primeros en comprar el dispositivo.

Jobs estuvo en contra de que la compañía incorporara la capacidad de reproducir videos en el iPod por su diminuto tamaño. Ahora, con este “iPod Touch” aumentado, el carismático líder de Apple retira esa temprana objeción y reconoce que este gadget existe gracias al empecinamiento de quienes tanto le insistieron en esa funcionalidad.

El iPad tiene el mismo aspecto del iPhone o iPod Touch (aunque con una pantalla ocho veces más grande), con un impresionante conjunto de aplicaciones que lo convierten en el dispositivo ideal para el usuario móvil. Viene a dar pelea al Kindle de Amazon, al Google Chrome OS, a las netbooks y a las tablet PCs basadas en Microsoft Windows.

No tiene cámara ni funciona como teléfono celular, la capacidad 3G disponible en uno de los modelos está limitada sólo a datos y apuesta al WiFi para una conectividad ubicua. Viene en tres capacidades de almacenamiento: 16, 32 y 64GB sin posibilidad de utilizar tarjetas miniSD o de cualquier otro tipo.

Su batería alcanza la increíble autonomía de 10 horas reproduciendo películas, navegando por la Web o simplemente utilizando el equipo, pero a diferencia de sus hermanos menores que pueden recargar la batería a través de un conector USB (con 2,5 watts de potencia), el iPad requiere una fuente propia de 10 watts.

iPad

El manejo de correo electrónico es simple e intuitivo, aunque sólo se puede navegar por la Web con Safari, el browser de la empresa para todos sus equipos. La organización de albumes fotográficos se integra con iPhoto para Mac, permitiendo reconocer rostros, lugares y eventos. Su gran tamaño lo convierte en un portaretratos digital -con excelentes transiciones- mientras está en reposo.

La aceptable administración de la librería musical a través de la clásica interfase se complementa con la buena calidad de los parlantes internos. Se pueden crear playlists y utilizar la función Genius para encontrar música compatible con la que se está escuchando; y desde iTunes se pueden adquirir canciones, albumes, aplicaciones películas, series y libros.

iBooks es simplemente la aplicación para leer libros, revistas y periódicos.

Estoy convencido de que el impulso que recibirá la industria de libros digitales gracias a este dispositivo será demoledor. Si bien ya existían equipos de literatura digital, el resultado de este lanzamiento será sólo equiparable al del iPod para la música digital. También antes existían reproductores de medios digitales, pero fue el iPod quien popularizó su uso.

Imagino estudiantes -que deben acarrear decenas de libros y manuales en sus carreras- con el iPad y toda la bibliografía necesaria en el delgado y liviano equipo de Apple. Incluso puedo llegar a ver la transferencia automática de todo el soporte escrito para sus clases en los iPads al pagar sus matriculas universitarias o secundarias.

Un gran negocio para los centros de estudio, autores y editoriales.

Otras adiciones que generarán ruido son Pages, Numbers y Keynote: procesador de textos, planilla de cálculo y creador de presentaciones. Es un importante paso para independizarse del paquete Office de Microsoft.

La extensión de industrias que podrán tomar ventajas del iPad es ilimitada: salud, captura de datos, ventas…

Lo malo, lo feo

Algunos críticos de Apple apuntan a lo que no tiene, pensando en el iPad como un dispositivo todo-en-uno. El Bluetooth está limitado a la conexión de dispositivos de audio y ahora -afortunadamente- permite la conexión a teclados o mouses externos. Apple sigue sin permitir Teetheering over Bluetooth (ToB) ni el intercambio de archivos por esta vía. La imposibilidad no es técnica, es estratégica.

Su característica GPS usa triangulación WiFi para servicios de localización, que es menos precisa que el GPS real. La versión 3G funciona como en el iPhone y es más precisa porque usa la red móvil para calcular la posición.

Tampoco permite ampliar la memoria RAM ni de almacenamiento, se resiste a estandarizar sus conexiones a través de USB y utiliza su propio conector de 30 pines. Sin embargo, uno de los accesorios que ofrece la compañía es el iPad Camera Connection Kit que permite conectar una cámara digital a través de su conector miniUSB o directamente una tarjeta SD.

El interrogante es ¿Por qué Apple no permite que se almacenen datos en tarjetas SD o en discos externos que utilizan ese conector?

Steve Jobs y Apple quieren a sus clientes “encarcelados” en su modelo de negocios dependiente de su iTunes Store. No existe posibilidad “legal” de sumar aplicaciones que no sean distribuidas por Apple. Por eso tampoco ofrece un administrador de archivos nativo.

Sin embargo, en menos de 24 horas han “jailbreakeado” el dispositivo; esto es liberar el iPad para permitir la incorporación de aplicaciones desde afuera de iTunes.

Sin olvidar los insultos cruzados entre Jobs y Adobe, la tecnología Flash todavía no está disponible para la familia iPad/iPod Touch/iPhone. Esto reduce las posibilidades de acceder a sitios Web con Rich Media y animaciones Flash, entre las que se encuentran aplicaciones de negocios y juegos. Es el resultado directo de la pelea entre ambas compañías.

La multitarea está entre los pendientes de Apple. En un entorno móvil es importante poder ejecutar varias aplicaciones simultaneamente y con el iPad aún imposible de forma nativa.

El movimiento se demuestra… (Carlitos Balá dixit)

A pesar de todas las críticas, Apple es una empresa dinámica y visionaria, donde no hay lugar para el pensamiento convencional.

Todavía no se acallan las voces que hablan del nuevo iPad y la compañía ya está lanzando el iPhone OS 4.0 este jueves y se sabe de al menos dos nuevos modelos de iPhone en camino.

Las alternativas son simples: tómelo, déjelo o “jailbreak it”.

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¿Google es Kamchatka?

Publicado el 30 de Marzo de 2010 | 1 Comentario

Tiempo de lectura: 2 – 3 minutos

Cuando era chico, pasaba horas jugando al TEG (Plan Táctico y Estratégico de la Guerra); me apasionaba, y además era más adictivo que el Risk y que la versión argentina del Monopoly llamada Estanciero. Una de las sentencias del juego que recuerdo con mayor claridad era la que lanzaba uno de los contrincantes en algún momento de la partida: “China ataca Kamchatka”.

Hacerse de Kamchatka era la forma de bloquear el ingreso del adversario en poder de Alaska al continente asiático en forma directa, pero también servía para tomar posición de ataque hacia América del Norte.

El tablero del TEG permitía batallas ficticias entre países virtuales (en la tercera definición de la RAE: que tiene existencia aparente y no real). Hoy China ataca a Google, y esto cambia el juego: un país real contra una nación virtual.

Práctica común en el TEG era la de establecer alianzas entre jugadores con el fin de derrotar a otro poderoso. Estas eran temporarias y podían ser desechadas en cualquier momento. Es así que Google acepto la política de censura china para llegar a ese mercado. Ahora es la nación virtual quien protesta el acuerdo y cambia su posición, tomando las banderas de la libertad de expresión que dejó olvidadas en un rincón mientras duró el convenio con China.

Hoy, como en tiempos de la guerra fría, no hay ataques directos entre jugadores sino simples declaraciones que intentan reducir la importancia del otro frente a los mercados mundiales y la opinión pública.

En los hechos, China no necesita la presencia de Google en el país; tiene a Yahoo!, Bing y Baidú para abastecer las necesidades internas de buscadores y demás servicios que presta Google; por su parte, Google tampoco necesita estar en el mercado chino para sobrevivir en el negocio.

Muchos torneos de TEG en los que participé fueron ganados por hábiles jugadores que silenciosamente esperaron que los demás jugadores se destruyeran entre sí, mientras ellos fortalecían sus posiciones preparándose para enfrentar al debilitado ganador de las batallas entre asociados adversarios.

Por mi parte, hace tiempo que no disfruto de una larga partida de TEG, pero me gusta mirar como están jugando estos players…

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La administración K no entiende a las TICs ni a la economía ni … nada

Publicado el 12 de Agosto de 2009 | 1 Comentario

Tiempo de lectura: 3 – 4 minutos

Parece ser ya una costumbre argentina tratar temas importantes en el Congreso Nacional que terminan siendo aprobados entre gallos y medianoches. El llamado “impuestazo tecnológico” no fue la excepción y ya obtuvo la media sanción de la Cámara de Diputados que le da pasaje libre al Senado para que se convierta en ley.

Es preocupante -o al menos interesante- ver como el gobierno encabezado por la Presidenta Cristina Fernández se esta encargando sistemáticamente de destruir todo lo bueno que se había hecho en el gobierno de su esposo Néstor Kirchner en materia tecnológica.

Durante la administración K (versión original) Roberto Lavagna, ministro de economía, y luego Daniel Filmus, ministro de educación, tomaron muy seriamente el desafío de reducir la brecha digital en Argentina.

Pero como el principio hollywoodense que afirma que las segundas partes nunca fueron buenas, esta versión “clase B” de la administración K no tiene un interlocutor válido para impulsar políticas que mejoren la calidad en el acceso a la tecnología de los argentinos, a pesar de existir ahora un Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva.

El pobre ministro Barañao ni siquiera habla cuando está presente la presidenta, quien se lanza a inventar a “Maikel Microsoft” o a alabar a Bill Gates, co-fundador de Microsoft- en las oficinas locales de su archienemigo Google. Se trata de la misma presidenta que llega tarde a las reuniones con otros presidentes, culpando a quien tenga más cerca, por su necesidad de divismo y algún probable trastorno bipolar (antiguamente conocido como psicosis maníaco-depresiva).

En los 612 días que lleva su mandato, cambió varias veces a su jefe de gabinete y a su ministro de economía, y sin embargo no hubo prácticamente reuniones de gabinete, las decisiones se tomaron en la intimidad del binomio presidencial, KFC (no, no es Kentucky Fried Chicken, es Kirchner y Fernández co-gobernando). Las alianzas políticas y económicas las concretan con el dictador militar Hugo Chávez y no con el presidente nacido del sindicalismo, Lula Da Silva.

Tras la derrota electoral -que puede contener varios mensajes- no se hizo ninguna autocrítica y se continuó por el mismo derrotero autoritario con piel de progresista. Durante años no hubo conferencias de prensa presidenciales y las pocas que “graciosamente se otorgan” actualmente reafirman el modo dictatorial con el se manejan desde el ejecutivo. Preguntas, una, repreguntas, jamás.

Paradójicamente, un pseudo gobierno “progre”, del pueblo, sube los impuestos a productos tecnológicos, aumentando la brecha digital en el país, mientras que partidos políticos como el PRO, dan pelea en el congreso para que no se apruebe esta locura cristiniana. Es que hasta el más distraído estudiante de economía sabe que esta medida no va a mejorar la recaudación y que si va a lograr distanciar más a la tecnología de las familias argentinas.

Tierra del Fuego no es ni por asomo la sombra del Polo Industrial de Manaos en Brasil. Por este camino tampoco lo va a ser.

En prácticamente todas las redes sociales existen causas que desaprueban la sanción de esta ley, sitios creados por cámaras empresarias explican todo el proceso y vislumbran el futuro, pero parece que en la Casa Rosada sólo se lee el diario de Yrigoyen, se ve la tele de Tinelli y se navega por las páginas de educ.ar.

A estas alturas sólo me quedan dos caminos: pensar que el matrimonio “K” no entiende a la industria TIC o que si la entiende y quiere que el negocio prospere saludablemente, pero en otro país, no en Argentina.

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