Otro decálogo

Publicado el 10 de Agosto de 2010 | 2 Comentarios

Tiempo de lectura: 2 – 3 minutos

La salida sorpresiva de Mark Hurd como CEO de HP me llevó a reflexionar sobre las empresas y sus líderes. Este decálogo resume algo de lo que pensé.

Mark Hurd, Jodie Fisher y HP
  1. Las empresas deben actuar siempre en sus mejores intereses, aunque esto signifique sacrificar a su líder
  2. Como consecuencia de lo anterior, las empresas inevitablemente son (y deben ser) ingratas con sus ejecutivos máximos
  3. Las empresas deben ser políticamente correctas o absoluta e increíblemente incorrectas, según el líder de turno
  4. En cualquiera de las dos posiciones anteriores, deben trabajar siempre en sincronía con su departamento de Relaciones Públicas
  5. A los accionistas no les interesa la realidad, sólo la percepción
  6. Los accionistas son los clientes del CEO, no los compradores de sus productos
  7. Si algo huele mal, es seguro que sabrá mal (salvo que hablemos de durián)
  8. Los CEOs deben ser decididamente leales a sus compañías hasta que se van -o los van- y entonces deben ser decididamente leales a sus propios intereses
  9. A pesar de tener que enfocarse casi exclusivamente en los negocios que representan, los CEOS -en última instancia- también son humanos
  10. Los de afuera (Larry Ellison) son de palo

Y como siempre digo: si no estás dispuesto a cumplir la condena, no cometas el delito.

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La señal equivocada

Publicado el 6 de Julio de 2010 | 1 Comentario

Tiempo de lectura: 3 – 5 minutos

No me canso de afirmar que una explicación no justifica. “Llegué tarde porque me quedé dormido” es el ejemplo más claro de una explicación del retraso que no justifica la demora en llegar a destino. En la escuela el “explicador” tendría media falta y en cualquier empresa que pague presentismo alcanzaría para perder el beneficio.

Cuando un fabricante de productos de tecnología masivos comete un error no escatima esfuerzos en explicarlo a través de comunicados, utilizando gráficos, fotos y videos para aceptar que falló (delegando culpas o haciendo comunitario el fallo), aunque pocas son las veces en que asuman humildemente la pifia, pidan disculpas y devuelvan proporcionalmente al cliente por los potenciales daños producidos.

Un ejemplo de esto se dio cuando una tremenda cantidad de baterías incluidas en laptops de diversas marcas se vendieron con un componente defectuoso que las convertían en un explosivo en potencia capaz de dañar al usuario. Haber puesto en peligro latente a millones de personas sólo se saldó con un breve anuncio del problema y la oferta de cambio de la batería fallada.

Las barras defectuosas”
Las barras defectuosas

En cuanto a igualdad y retribución, las empresas de servicios -por ejemplo- se destacan por cortar el servicio por falta de pago, pero tras dejar a sus usuarios sin servicio durante días sólo descuentan monedas de la factura final. Ni que hablar de compensar a los clientes por los daños producidos.

Esto se aplica claramente al último error de Apple. Desde su altanero pedestal de compañía “cool” y transgresora, el 2 de julio enviaron una carta a los dueños del nuevo iPhone 4 explicando que su formula para determinar la fortaleza de la señal de recepción (medida en barras en estos equipos) estaba completamente equivocada desde la versión original del teléfono inteligente de la empresa de la manzanita. Ahora utilizarán una formula propuesta por AT&T que promete ser más exacta en la medición de señal.

Igualmente reparten la culpa con Droid, Nokia y RIM, asegurando que a cualquier fabricante le puede suceder. Bajar una o dos barras de acuerdo a la forma en que se tome el teléfono disminuye las barras, afirman. Bueno, mal de muchos consuelo de tontos.

También piden disculpas de la siguiente manera: “Para la gran mayoría de usuarios que no se han preocupado por este problema, la actualización de software [que lanzaremos] i[¿?] que pueda haberles causado”. Minimizan el problema reduciendo la cantidad de clientes que reportaron esta falla y con total falta de respeto tachan de “ansiosos” a quienes no se callaron.

Finalmente, le recuerdan a sus clientes que pueden cambiarlo dentro de los 30 días a partir de la compra. Los clientes que están “ansiosos” pero que tienen un teléfono iPhone original, 3G o 3GS comprado con anterioridad no tienen ni siquiera ese derecho.

Apple se caracteriza por ser una marca premium, tanto que cree hacerle un favor al cliente dejando que compre sus productos. Al momento de respetarlo, no hay dudas: simplemente no lo hace.

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Ke Nako

Publicado el 15 de Junio de 2010 | Sin Comentarios

Tiempo de lectura: 2 – 3 minutos

De que otra cosa puedo hablar esta semana: el mundial de fútbol, que nos invade por cada flanco posible; se mete en nuestras vidas a través del televisor, la Web, la radio, los diarios, las revistas, por las calles, en el colegio, en el transporte, en el trabajo, en las redes sociales, en nuestros teléfonos inteligentes, en el supermercado… está en todas partes y nos ataca.

Es tan poderoso su influjo que cada cuatro años se generan excelentes oportunidades de negocios. La FIFA obtiene más de mil millones de dólares de sponsors, entradas, merchandising, derechos de televisación; aumenta la venta de televisores de todos los tamaños y tecnologías, los sitios de juegos reciben apuestas globales, los desarrolladores trabajan en sitios Web especializados y en aplicaciones para smartphones, los fabricantes de artículos deportivos venden hasta ropa íntima alusiva al mundial, se potencia la compraventa de recuerdos de mundiales pasados… en fin, hasta la maldita vuvuzela se vende como pan.

Durante un mes, 32 selecciones nacionales se convierten en el foco global de atención. Por supuesto que jugadores y entrenadores también se ofrecen como bienes cuyo valor oscilará de acuerdo a los resultados que obtengan; se encuentran en una impresionante vidriera que los mantiene enjaulados, los alaba y los critica con los más hermosos elogios y con los peores adjetivos del diccionario futbolero internacional.


Sudáfrica 2010

Desde lo tecnológico se plantean desafíos de todo tipo: periodistas de todo el mundo deben transmitir sus notas desde Sudáfrica a sus respectivos países, se televisan todos los partidos a todas las naciones, la información fluye en Internet en Websites, redes sociales, emails, se hace streaming de los encuentros y todo va desde y hacia todo tipo de medios.

Vuelos, hoteles, turismo, seguridad, todo revolucionado por un evento gigantesco que une al mundo detrás de una pelota y 22 jugadores que tienen sólo 90 minutos para demostrar que son los mejores vendedores del planeta.

Ke Nako” es el lema del mundial y significa “Llegó la hora” en sesotho, setswana y sepedi, 3 de los 11 idiomas oficiales que se hablan en Sudáfrica.

A disfrutar del espectáculo (sin olvidar que es sólo un espectáculo), y que gane el mejor.

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