Publicado el 6 de Julio de 2010 | 1 Comentario
Tiempo de lectura: 3 – 5 minutos
No me canso de afirmar que una explicación no justifica. “Llegué tarde porque me quedé dormido” es el ejemplo más claro de una explicación del retraso que no justifica la demora en llegar a destino. En la escuela el “explicador” tendría media falta y en cualquier empresa que pague presentismo alcanzaría para perder el beneficio.
Cuando un fabricante de productos de tecnología masivos comete un error no escatima esfuerzos en explicarlo a través de comunicados, utilizando gráficos, fotos y videos para aceptar que falló (delegando culpas o haciendo comunitario el fallo), aunque pocas son las veces en que asuman humildemente la pifia, pidan disculpas y devuelvan proporcionalmente al cliente por los potenciales daños producidos.
Un ejemplo de esto se dio cuando una tremenda cantidad de baterías incluidas en laptops de diversas marcas se vendieron con un componente defectuoso que las convertían en un explosivo en potencia capaz de dañar al usuario. Haber puesto en peligro latente a millones de personas sólo se saldó con un breve anuncio del problema y la oferta de cambio de la batería fallada.
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Las barras defectuosas
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En cuanto a igualdad y retribución, las empresas de servicios -por ejemplo- se destacan por cortar el servicio por falta de pago, pero tras dejar a sus usuarios sin servicio durante días sólo descuentan monedas de la factura final. Ni que hablar de compensar a los clientes por los daños producidos.
Esto se aplica claramente al último error de Apple. Desde su altanero pedestal de compañía “cool” y transgresora, el 2 de julio enviaron una carta a los dueños del nuevo iPhone 4 explicando que su formula para determinar la fortaleza de la señal de recepción (medida en barras en estos equipos) estaba completamente equivocada desde la versión original del teléfono inteligente de la empresa de la manzanita. Ahora utilizarán una formula propuesta por AT&T que promete ser más exacta en la medición de señal.
Igualmente reparten la culpa con Droid, Nokia y RIM, asegurando que a cualquier fabricante le puede suceder. Bajar una o dos barras de acuerdo a la forma en que se tome el teléfono disminuye las barras, afirman. Bueno, mal de muchos consuelo de tontos.
También piden disculpas de la siguiente manera: “Para la gran mayoría de usuarios que no se han preocupado por este problema, la actualización de software [que lanzaremos] i[¿?] que pueda haberles causado”. Minimizan el problema reduciendo la cantidad de clientes que reportaron esta falla y con total falta de respeto tachan de “ansiosos” a quienes no se callaron.
Finalmente, le recuerdan a sus clientes que pueden cambiarlo dentro de los 30 días a partir de la compra. Los clientes que están “ansiosos” pero que tienen un teléfono iPhone original, 3G o 3GS comprado con anterioridad no tienen ni siquiera ese derecho.
Apple se caracteriza por ser una marca premium, tanto que cree hacerle un favor al cliente dejando que compre sus productos. Al momento de respetarlo, no hay dudas: simplemente no lo hace.
Publicado el 24 de Abril de 2010 | 1 Comentario
Tiempo de lectura: 2 – 4 minutos
Todavía era empleado de HP cuando invento la primer computadora hogareña. Por contrato, debía ofrecerle su creación a la compañía antes que a nadie.
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Steve Jobs y Steve Wozniak en 1975.
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Nervioso, se reune con un tipo falto de visión en HP que ante la precaria caja de madera con un mínimo monitor adosado le responde: “una computadora hogareña, ¿pero quien quiere una computadora en su casa? No nos interesa”.
Ese día Steve Wozniak “The Woz” brindaría con su amigo y socio Steve Jobs. Tenían vía libre para fabricar y comercializar la Apple I. Nacía así Apple, la innovadora y creativa empresa que nos dio el iPod, el iPad, y las computadoras con diseño y color, entre otras maravillas.
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Foto: Janet Wozniak
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A diferencia del carismatico Jobs, que prácticamente no da entrevistas y cultiva un perfil místico, StevO tiene una vida más relajada y sabe reirse de si mismo.
En esta oportunidad, toma con humor el incidente del prototipo de iPhone olvidado por Gray Powell en un bar y se calza una camiseta que reza: “fui a beber con Gray Powell y lo único que obtuve fue un piojoso prototipo de iPhone”, mientras sostiene un iPhone en su mano derecha y toma una botella de cerveza con la otra. La expresión de su cara -plasmada en foto que tomara su esposa Janet Wozniak- lo dice todo.
Gracias Woz por el humor.
Vía: CNET
Publicado el 20 de Abril de 2010 | Sin Comentarios
Tiempo de lectura: 7 – 11 minutos
Nunca más acertada la afirmación “una cadena es tan fuerte como su eslabón más débil”. En el caso del próximo iPhone 4G de Apple, el “weak link” tiene nombre y apellido: Gray Powell, un ingeniero de la compañía que trabaja (¿trabajaba?) en el iPhone Baseband Software.
El perfil del pobre tipo ya fue clonado varias veces en Facebook y existen al menos 17 páginas de fans con su nombre en esa red social y hasta debió proteger sus comentarios como @graypowell en Twitter. Esta es su historia:
La noche del 18 de marzo se reunió con amigos para festejar su cumpleaños número 27 en el Gourmet Haus Staudt de Redwood City, California. Será por los efectos del alcohol o de la celebración, que olvidó uno de los prototipos de la siguiente generación de iPhone.
Alguien sentado cerca de Powell (cuya identidad de desconoce) se quedó con el teléfono, sin saber aún lo que tenía en sus manos. El iPhone que encontró fallaba muy frecuentemente, algo inusual en esta línea de smartphones; y esa fue la pista que lo llevó a revisar con mayor detenimiento el dispositivo.
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Foto: Gizmodo.com.
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Primero nota diferencias en el diseño del móvil hallado y los iPhones de sus amigos: una forma menos redondeada, distintos botones para manejar el volumen, en fin, diferente. Revisando la parte posterior, donde indica la capacidad del equipo, aparece la leyenda XXGB.
Ya está convencido de que halló un tesoro ampliamente codiciado: un prototipo del próximo iPhone.
La historia se vuelve un poco más oscura y no queda claro si el desconocido abre una subasta en la que participan varios sitios dedicados a revisión de hardware y -especialmente- a tecnologías de Apple, pero la puja habría quedado entre Engadget y Gizmodo, quien finalmente habría pagado 10.000 dólares por el teléfono.
Las fotos de baja calidad que recibió Engadget no los convencieron de su autenticidad y pensaron que se trataba de una copia de las tantas realizadas en Asia. No obstante, las publicó antes que su propio rival, Gizmodo, quien pagó por hacerse del equipo.
Sin embargo, la publicación de Gizmodo termina siendo validada por la propia compañía de Steve Jobs. Brian Lam, director editorial de Gizmodo, recibió este lunes la siguiente carta firmada por el director de asuntos legales de Apple:
| Dear Mr. Lam,
It has come to our attention that Gizmodo is currently in possession of a device that belongs to Apple. This letter constitutes a formal request that you return the device to Apple. Please let me know where to pick up the unit.
Sincerely,
Bruce Sewell
Senior Vice President & General Counsel
Apple Inc. |
Estimado Sr. Lam,
Ha llamado nuestra atención que Gizmodo está actualmente en posesión de un dispositivo que pertenece a Apple. Esta carta constituye una petición formal para que le devuelva el aparato a Apple. Por favor, hágame saber dónde recoger la unidad.
Atentamente,
Bruce Sewell
Vicepresidente Senior y Asesor General
Apple Inc. |
Queda claro que el dispositivo era de Apple, que lo quería de vuelta y que las fotos, videos e información publicadas por Gizmodo sobre el equipo eran verdaderas y pertenecientes al futuro iPhone.
En su respuesta a Sewell, Lam aseguró que desconocía que fuera robado, que sabiendo que Apple era su propietario gustosamente lo devolvería y concluyó pidiéndole: “Espero que no sean duros con el muchacho que lo perdió”.
Hay varias cosas para decir sobre el incidente: en primer lugar, la seguridad de Apple es pésima. No es esta la primera filtración en la compañía. El consuelo para Jobs es que Google, uno de sus principales rivales, no tiene una seguridad mejor y debió adelantar el lanzamiento de diversos productos debido a que la información ya se conocía antes del anuncio oficial.
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Foto: Gizmodo.com.
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En segundo lugar hay que hablar sobre las acciones de Gizmodo para obtener el dispositivo. ¿Es legal que un medio pague por bienes robados como afirma Apple? ¿Robado o extraviado?
Según afirma @reckless (Nilay Patel, periodista de Engadget) en un tweet “en California, quien encuentra un objeto perdido está obligado a avisar a la policía y retornarlo a su legítimo propietario”, cosa que finalmente hizo Gizmodo -no sin antes realizar una revisión a fondo del smartphone, con fotos y videos incluidos- ante la confesión de Apple: Nosotros somos los dueños del equipo.
¿Cuál es el limite de la prensa para obtener una exclusiva? Limites no sólo legales, sino éticos y morales.
Algunos aseguran que si las fuerzas de la ley (policía, fiscales) pueden tener en su nómina a delincuentes habituales como informantes y pagarles por sus servicios, perdonando incluso sus delitos, ¿por qué no podría la prensa hacer lo mismo?
Hacer lobby, pagar con comidas fastuosas o hacer favores sexuales (o de otro tipo) a directivos corporativos, llegando al extremo de hacerles creer que hay cierto grado de amistad para obtener exclusivas ¿es válido? ¿Donde está el límite?
En tercer lugar, exponer públicamente información que se filtra sobre productos en desarrollo, ¿No beneficia a la competencia? ¿Se verá Apple en la necesidad de rediseñar el dispositivo para que sea distinto al revelado?
Hay diferencias sustanciales entre el espionaje empresario y la filtración de información por descuido en la seguridad de la compañía. “Nadie puede alegar su propia estupidez”, afirma un popular refrán que corre por los pasillos judiciales desde siempre.
En el espionaje existe la intención de obtener por cualquier medio información sobre los rivales para aprovecharla en propio beneficio, mientras que en la filtración existe la intención de dar a conocer públicamente información que una compañía quiere mantener en secreto. En el aprovechamiento de la filtración no se realiza una acción, aunque no interesa que quien libera la información haya tenido que hacer algo ilegal para obtenerla.
Andy Grove, ex CEO de Intel, afirmaba a los cuatro vientos: “sólo los paranoicos sobreviven”. Sin embargo, no alcanza. No hay dudas, Jobs y su equipo tienen la necesaria cuota de paranoia, pero para ponerla en marcha hay que ser minucioso, detallista; y en este caso, fallaron.
Foxconn, la empresa fabricante de los dispositivos de Apple en China, ya lleva en su haber un trabajador que se suicidó el año pasado y otros cuatro intentos de suicido en este último mes. ¿Cuáles serán las medidas de seguridad de esta compañía que empujan a sus empleados a tan drástica decisión?
Pero esa es otra historia en la jungla de asfalto… perdón, en la industria IT. No se queden con una sola opinión, pero esperen por más en el próximo capitulo, por el mismo baticanal.