M´hijo el exitoso entrepreneur
Publicado el 15 de Septiembre de 2008 en General, Negocios, Tecnología
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El dramaturgo uruguayo Florencio Sánchez estrenaba su comedia en tres actos M´hijo el Dotor a mediados de 1903. La obra reflejaba el anhelo de superación que los inmigrantes al Nuevo Mundo depositaban en sus hijos. Esa aspiración de mejoría económica y social estaba idealizada en los profesionales, médicos, arquitectos o abogados.
Ese deseo se trasladó más adelante a los deportistas: Entrenar a los niños para que jueguen tenis como Guillermo Vilas o Gabriela Sabatini, que muevan la pelota como Pelé o -más cerca en el tiempo- como Ronaldo de Assis Moreira (Ronaldinho) o Lionel Messi.
Con la Red de Redes instalada en los hogares, se puede pensar en una tendencia a entregar los garajes familiares para que los hijos se conviertan en nuevos Bill Hewlett y Dave Packard (HP), Los Steves -Jobs y Wozniak- (Apple), Jeff Bezos (Amazon) o Marcos Galperín (MercadoLibre).
Se les permite pasar horas frente a sus computadoras con la esperanza de que desarrollen el próximo Google, el nuevo Facebook o que -en repentina metamorfosis- se conviertan en clones de Bill Gates, como si el tránsito programado por la Madre Naturaleza -de crisálida a mariposa- se replicara cibernéticamente en el ADN de sus vástagos.
Falta educación acerca de las probabilidades de que esto suceda, pero son los padres quienes tienen que aprender que hacen falta más de treinta millones de personas para que aparezca un único Diego Maradona.
A medida que las generaciones nacidas en la era informática (post 1980) vayan creciendo, las expectativas se irán ajustando, aunque seguramente aparecerá una nueva tecnología disruptiva que los dejará en la misma situación que aquellos viejos inmigrantes de siglos pasados.

