Fibertel… el peor de todos
Publicado el 29-05-08 en General, Tecnología, Negocios, Controversias, Comunicación
Es indudable que los servicios de soporte técnico que ofrecen las empresas de tecnología y telecomunicaciones son malos en todo el mundo. En general, las personas que trabajan en los contact centers de estas compañías no tienen idea acerca de qué están brindando servicio. Simplemente comprueban una checklist y rezan para que el problema del cliente se solucione en algún punto.
Les da exactamente lo mismo trabajar para una farmaceutica que para una proveedora de conexión de banda ancha a Internet. Sólo vale seguir los pasos de la lista. Incluso muchas veces el cliente sabe más sobre el problema que presenta el producto o servicio que quien atiende el teléfono desde el otro lado.
Y no les importa solucionar el problema; en última instancia no les interesan los clientes.
Las empresas delegan en su soporte técnico la relación de post venta con sus clientes y les pagan a los empleados del contact center para recibir la furia, el enojo y la frustración de sus clientes por el servicio deficiente que reciben o el producto que no funciona como debiera o directamente no hay servicio o no anda el prducto.
Y los atiendeteléfonos ya generaron sus anticuerpos. Tienen una coraza protectora resbaladiza con la que se protegen de los gritos e insultos. Simplemente les resbala.
¿Que pasaría si cada cliente tuviera un soporte técnico principal, similar al médico de cabecera? Alguien de carne y hueso con quien hablar, que conozca el producto o servicio y que también conozca al cliente y se interese por sus problemas. ¿Irrealizable?
En Argentina ya es conocido el mal servicio de Fibertel. Siempre estuvo considerado uno de los peores del país. Nunca se preocupó por resolver el problema del cliente, sólo por seguir la lista de puntos a resolver para finalmente enviar a un técnico dos o tres días después de que el problema desapareció.
Sus atiendeteléfonos son realmente ineptos -en el mejor sentido de la palabra: no aptos- para establecer contacto con clientes. Como me he cansado de tipificar, ignorantes e indiferentes o sea: no saben ni les importa.
Pero sus supervisores son la cereza sobre la crema que se encuentra encima del postre colocado sobre dos bochas de helado: son los clásicos ñoquis -en honor al día de hoy, 29- que cobran un sueldo por no hacer nada. Son decidicamente una màquina de impedir.
Atienden sólo a quien quieren en base a los méritos del problema que plantean. El tema es que no conocen el problema y basan su decisión en el comentario de un operador que ni siquiera entiende cual es el problema.
Honor a los telemarketers Mónica Szydlovki (gracias por cortarme el teléfono), Leandro Daroca (alias José “no amerita que llamemos al cliente”) quien confunde responder con resolver y al supervisor Ignacio Senitzky, quien -sin conocer el problema- no atiende los reclamos de un cliente por considerarlo poco relevante… todos unos inútiles que cobran un sueldo por impedir y no resolver problemas.
Fibertel… revisen sus prácticas en la atención de post venta porque hoy tienen el peor soporte técnico de la historia argentina.

































