Advierten del peligro de la explotación de los servicios cloud en el modelo Cyber Kill Chain

Advierten del peligro de la explotación de los servicios cloud en el modelo Cyber Kill Chain
Sólo una tecnología cloud nativa puede detectar y mitigar las amenazas propias de la nube.

Si no se protegen adecuadamente, los servicios cloud pueden ampliar la superficie de ataque de una organización en distintas fases.

El advenimiento de las aplicaciones en la nube ha provocado que el modelo Cyber Kill Chain, diseñado para ayudar a mitigar los ataques más avanzados de la red, esté cambiado. Por ello, Netskope analizó cómo se están explotando los servicios cloud dentro de cada etapa de esta cadena.

Con algunos ejemplos notorios de campañas maliciosas que han utilizado la nube para evadir las tecnologías de seguridad tradicionales, el modelo Cyber Kill Chain ha acrecentado los temores de los cautelosos responsables de seguridad al respecto de los servicios cloud. Si no se protegen adecuadamente estos servicios, la superficie de ataque de una organización puede verse amplificada”, afirmó Paolo Passeri, arquitecto de Soluciones Globales de Netskope.

Asimismo, es vital no descuidar otras puertas de entrada como la web o el correo electrónico. En Netskope utilizamos el término amenazas híbridas para definir ataques que aprovechan este enfoque mixto para permanecer bajo el radar de las soluciones de seguridad tradicionales”, agregó.

Siete eslabones de una cadena: anatomía de un ataque

Aunque hay muchos modos de dividir esta cadena, su forma más simple abarca siete fases:

La fase de reconocimiento puede albergar múltiples métodos para obtener información de una víctima, incluyendo la investigación de los elementos vulnerables de la infraestructura o de los seres humanos, como recursos cloud mal configurados o información confidencial compartida en servicios cloud en apariencia inofensivos.

Tras estudiar a la víctima, llega la militarización; el actor malicioso crea la infraestructura necesaria para realizar su trabajo (páginas de phishing, puntos de distribución de malware…) y -si así lo estima- aloja estos recursos en servicios cloud, aprovechando su resistencia y disponibilidad, escalabilidad y su facilidad para permitir la creación de recursos rápidamente.

No obstante, quizás lo más importante es que los servicios cloud no suelen ser inspeccionados o se incluyen en la lista blanca de las tecnologías tradicionales. Por ello, si un ciberdelincuente decide explotar una vulnerabilidad para ejecutar código en el sistema de la víctima, utilizará los servicios cloud: un sistema adaptado al contexto advertiría que los datos están siendo introducidos en una instancia de AWS o Azure externa a la organización, sin embargo, las tecnologías de seguridad tradicionales no pueden hacer esto.

Las páginas de phishing también pueden ser gestionadas desde la nube. De hecho, una carga útil maliciosa entregada desde un servicio cloud conocido tiene mayor probabilidad de ser ejecutada. Del mismo modo, los servicios cloud pueden ser utilizados como redireccionadores a sitios de distribución de malware utilizados para ataques dirigidos.

Tras la fase de entrega, el malware se instala en el sistema comprometido para después conectarse a la infraestructura de comando y control (Callback) del atacante. Con esta conexión, el atacante puede filtrar información, utilizar un endpoint para lanzar ataques DDoS o campañas de spam, o establecer una base de apoyo para profundizar en la organización víctima.

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En este punto, los atacantes pueden utilizar servicios de confianza como AWS y Google Drive o aplicaciones como Twitter o Slack para ocultar el canal de comunicación. La inspección SSL requiere muchos recursos para las tecnologías locales heredadas, e introduce latencia, por lo que es muy probable que no sea realizada.

Por último, tiene lugar la persistencia. Tras acceder al servicio cloud, los atacantes pueden cambiar la configuración de los servicios críticos alojados en la nube, aumentar los privilegios para obtener un mayor acceso, robar datos y borrar sus rastros, y generar nuevas instancias con fines maliciosos, como el criptojacking. Las credenciales robadas, las cuentas filtradas o la mala configuración de los servicios en la nube son formas típicas que utilizan los atacantes para entrar en los servicios cloud y moverse lateralmente.

Tecnología de protección y sentido común

Dado que únicamente una tecnología cloud nativa puede detectar y mitigar las amenazas propias de la nube, es recomendable optar por una solución cien por cien cloud. Con un control total a través de una interfase nativa de la nube, los clientes se benefician de la protección de datos 360 grados vigilando los datos en todas partes y ofreciendo protección frente a amenazas avanzadas y deteniendo ataques esquivos.

Además de una tecnología de eficacia probada, Netskope recomienda también seguir determinadas pautas que van, desde la evaluación periódica y sostenida de la seguridad de los recursos de IaaS; hasta la ejecución de análisis DLP del contenido compartido externamente en aplicaciones cloud permitidas, para impedir la fuga de información.

Asimismo, los usuarios deben ser advertidos ante los peligros de ejecutar macros no firmadas u otras procedentes de una fuente no fiable, incluso aunque parezcan provenir de un servicio cloud legítimo o abrir cualquier archivo (a menos que tengan la certeza de que son inofensivos) independientemente de sus extensiones. Por último, mantener actualizados los sistemas y el AV con las últimas versiones y parches es otra recomendación.

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